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El Charco del Palo en Lanzarote es el auténtico refugio de los amantes del naturismo. Es la primera playa naturista oficial de Canarias y ha mantenido desde los años 70 su esencia para los amantes del nudismo, la tranquilidad, el amor por la naturaleza, y las piscinas naturales. Y aún conserva el atractivo del pueblo costero alejado de la masificación.

Es aquí donde nació desde los años 70 la primera playa naturista oficial de Canarias y, pese al boom turístico, ha sabido mantener ese encanto de urbanización pequeña, apartada del mundo y alejada de la masificación, donde tanto los residentes, como los que aquí acuden de vacaciones, solamente buscan tranquilidad, sol, mar y disfrutar de la naturaleza como Dios los trajo al mundo, sin ser molestados.

Este refugio costero, a caballo entre los municipios de Teguise y Haría (dado que la urbanización se encuentra dividida y bajo control de los dos ayuntamientos), apenas cuenta con 180 habitantes empadronados, unos 150 en Haría y unos 30 en Teguise, la gran mayoría extranjeros, sobre todo alemanes, que en su día adquirieron sus casas o bungalows en propiedad y en muchos casos llevan décadas, o bien residiendo, o bien viniendo de vacaciones.

Sin embargo, y a pesar de que la mayor parte de las personas que pueblan este enclave son residentes casi todo el año,  son muchos los turistas que acuden a este lugar idílico atraídos por el sol, la posibilidad de practicar el nudismo durante todos los días del año, sin ser molestados, y en especial por la tranquilidad que ofrece este lugar alejado del resto del mundo. Porque es esa la sensación que uno siente cuando llega a el Charco del  Palo. De hecho, el número de turistas que visitan esta urbanización a lo largo del año duplica al número de residentes.

«Es precisamente la oportunidad de estar desnudos, en contacto con la naturaleza, sin ser molestados, en un ambiente de pura tranquilidad y donde todo el mundo comparte el gusto por ir desnudo, lo que atrae a turistas de todo el mundo, pero en especial del norte de Europa», explica Ian Vest, en calidad de presidente del Comité de Residentes de Charco del Palo. No obstante, se trata de un lugar bastante conocido en toda Europa, y en el mundo en general, «donde la mayor parte de los visitantes que aquí acuden a descansar repiten», recuerda Vest .

«Hay otras playas naturistas en Canarias y en otras partes, pero esta es única por ser una urbanización abierta a la que puede venir quien quiera, no está acotada, no tiene puertas, no es privada, no se restringe el acceso a nadie, y donde tu puedes pasear por la urbanización completamente desnudo sin que nadie te mire raro o se sorprenda», añade el vicepresidente del Comité de vecinos, Marco Moeschlin, suizo de nacimiento que lleva más de una década residiendo aquí, y que ensalza el carácter abierto de este lugar de consideración tan especial de la costa norte de Lanzarote.