«Queremos que la llama de Chavela no se extinga»

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

¿Cómo será el espectáculo? Vamos Raúl [su hijo guitarrista] y yo solos. Iremos muy contentos. Adoramos al público canario. Cuando nos dicen que vamos allí, para nosotros es como una fiesta. Tenemos una buena relación con el road manager de allí, Juanfra,y Raúl tiene muchos amigos músicos en las Islas. Además, en esta ocasión es un concierto muy emocionante porque, por primera vez, afrontamos los dos solos un repertorio hermosísimo de canciones latinoamericanas que vienen de la mano de nuestra adoradísima Chavela. Hemos traspasado sus canciones al ritmo flamenco. Espero que la gente se emocione y disfrute tanto como nosotros al grabarlas y cantarlas. Será un concierto desnudo e intenso, donde haremos la primera parte del disco y luego tocaremos algunas canciones de mi repertorio.

En su gira, que también recalará en México, se encontrará con seguidores acérrimos de Chavela. ¿Le dan respeto esos fundamentalistas? Respeto me da todo, pero este disco está hecho desde un conocimiento y una admiración tan grande que creo que no hay que tener miedo. Respeto, por supuesto que lo tenemos, pero también estamos emocionados de cantar desde el conocimiento, la amistad, la cercanía y el amor que tenemos por esas grandísimas composiciones. Las rancheras comparten un punto con el flamenco y es que, con dos estrofas, puedes contar una vida, sintetizarla. Le gustaba mucho la forma que tenía Raúl de acometer estos temas.

¿Llegó Chavela a participar en la creación de este proyecto? No, pero participamos en sus dos últimos conciertos. Sabía que la queríamos. Por encima de todo, queremos dedicarle este disco para que su cante y su forma de encender la llama, capaz de traspasar los corazones y de curar cantando, no se extinga. Que la gente joven sepa que es un cante que va a seguir vivo. No puedo ser Chavela ni lo pretendo, pero sí una grandísima alumna.

¿Qué aprendió de ella? La dignidad, la falta de purpurina, de su grandísima vocación, de su afán por la búsqueda de la belleza y por el paladeo de la palabra. Aprendí de ella a hacer de las canciones cante, y del cante, la poesía, que es capaz de traspasar cualquier telón y que permite al público encontrarse consigo mismo. Era una persona impresionante; maravillosa. Conocerla es una de las cosas más hermosas que me han pasado.

¿Supo que tenían pensado cantar sus canciones? Eso fue después. No lo pensamos cuando estuvimos con ella. Hicimos un trabajo con canciones de mujeres que nos han influenciado mucho y, cada vez que salía ella, se nos erizaba el vello. El repertorio se abrió paso ante nosotros. Pero ella nos nace más flamenca. Merece que dediquemos un disco a su memoria y a los grandes autores que eligió con buen criterio.

¿No es una idea romántica grabar un disco tal y como está el sector? Por supuesto. Elegimos hacer este disco por absoluto amor. Además, Raúl y yo nunca habíamos hecho un disco los dos solos.

Quien va a uno de sus conciertos, se sorprende mucho. ¿Cree que la imagen que ofrece confunde al público? Me gusta mucho la ropa. Compro telas y voy a la modista. Me gusta vestir mi voz. La imagen tiene importancia para mí. Pero, después de 30 años cantando, creo que el público relacionó mi imagen con la excentricidad durante los cinco primeros años de mi carrera. Sigo con gafas y peineta. Tengo para una exposición. Pero pongo el corazón delante de mis canciones. Soy una enamorada de la música, de la que transmite sentimientos. Mezclo sin problemas cosas que no son afines. España, en su cultura musical, tiene muchas cosas que nos unen con otros. Las islas son una buena muestra de eso, de la riqueza de las músicas de ida y vuelta, por su cultura atlántica y su relación con Venezuela.