Primer juicio contra el 15-M canario

Rafael Casanova es el primer «indignado» grancanario que se sienta en un banquillo. Y lo hizo este martes, tras serle imputada una falta por desobediencia a la autoridad durante el desalojo del campamento de San Telmo en la madrugada del lunes. El Fiscal pide una multa de 6 euros por 30 días por «desobediencia leve». La defensa, su absolución.

La decisión está en manos de magistrada Victoria Rosell, quien presidió el juicio de faltas inmediato que se celebró en audiencia pública en Granadera Canaria. Previamente la jueza había escuchado a las partes, esta vez a puerta cerrada, y tomado declaración a varios testigos. Es el primer paso de un juicio rápido que se inició pasada la una del mediodía. Según explicó la defensa, a cargo de David García, podían pasar «tres cosas»: el sobreseimiento del caso, que se iniciara un juicio de faltas o que se acusara de un delito a Casanova, y se optó por la segunda.


Poco más de medio centenar de indignados apoyaban en la calle a Rafael Casanova. Habían partido de San Telmo caminando y coreando durante el paseo varios de los eslóganes del movimiento 15-M a los que ayer incorporaron uno nuevo: Rafa somos todos.


Casanova, un joven estudiante de Ingeniería informática, fue el único detenido durante el desalojo de la acampada de San Telmo en la madrugada del lunes. Y la causa de su detención fue que se «resistió» a la autoridad al no querer mostrar su documentación cuando fue requerida. Los denunciantes aseguraron que Casanova tampoco quiso entregar un móvil con el que presuntamente había tomado imágenes de un agente de la Policía Nacional.

Gritos. La versión que ofreció en el juicio Casanova no fue muy distinta en la secuencia de los hechos, pero sí en su contenido. Él fue el que le requirió al agente su identificación, esto es, su número de placa, a lo que el policía se negó. Dos agentes lo «apartaron» del grupo y éste, «para llamar la atención», dijo el agente, comenzó a gritar al tiempo que ofrecía una resistencia «activa». Casanova, poco después, dijo que efectivamente había gritado, y recordó su frase: «¡Al ladrón! Una persona no identificada me está intentado sustraer un objeto personal ¡Al ladrón!».


Casanova dijo a la jueza que, efectivamente había intentado fotografiar al policía, pero que él le había recordado que estaba en un espacio público y que cuando éste quiso coger el móvil se negó porque el agente no se identificaba.