Prana: «Hemos bautizado y enterrado a muchas bandas»

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Llevan 37 años haciendo rock, pero la banda decana de Canarias tiene cuerda para rato. De hecho, este viernes el público podrá conocer su última apuesta, Doble o nada, dos discos con 24 temas propios que sonarán en directo en el Cicca de la capital grancanaria.

Rondan los 55 años, pero se conservan bastante bien. Posiblemente se deba a que su mayor vicio sea la música; una actividad que les trae de cabeza, les deja sin tiempo libre y les roba los ahorros. Y así llevan 37 años. «Estamos locos por la música. Lo estamos pasando fatal porque cuesta mucho sacar adelante un proyecto. Hay que dedicarle mucho tiempo y sin buscar un beneficio económico», explica Antonio Rodríguez, el cantante y letrista de esta banda formada por sus hermanos Ernesto y Miguel; junto a Javier Vázquez, que casi es de la familia porque lleva 31 años en la formación.

Este viernes, a las 20.30 horas, presentan en el Cicca su CD Doble o nada, dos discos que recogen 24 temas inéditos, algunos recientes y otros de fabricación añeja que no se habían llegado a escuchar. El primer CD es más enérgico y guitarrero; mientras que el segundo transita por las claves del rock melódico y se ocupa, principalmente, de los males de amores.

«El disco fue un parto de nueve meses», explica Ernesto, y es que, en este periodo, dedicaron a la grabación del disco una hora, cuatro días por semana. En estas sesiones, los cuatro intervinieron para dar forma al álbum. «Trabajar con un productor es más fácil», abunda el batería.

OBSTÁCULOS. Antonio reconoce que se han embarcado en el proyecto más ambicioso de su carrera en la peor época para la industria discográfica. «Pocos grupos se atreverían a sacar un disco doble dada la crisis actual, pero nosotros somos cabezotas y autosuficientes. Hemos invertido en la producción del disco todo nuestro dinero», comenta el cantante, letrista y compositor de la banda. Y es que, como apunta Miguel, en Prana «no se vive de, se vive por y para la música». Eso es algo que han aprendido desde su fundación en el año 76. «Somos de la época de Teclados Fritos y Palmera. Hemos asistido a los bautismos y entierros de muchos grupos», dice Miguel.

No obstante, aunque después de tantos años no han podido vivir de la música, no se sienten fracasados. «La fama es un espejismo. Hay grupos que salen y al año siguiente nadie se acuerda de ellos. Lo difícil no es ser famoso, sino permanecer», sostiene Antonio. Y, en ese sentido, Prana lo ha conseguido. De hecho, conserva un público fiel que abarca tres generaciones. «Hemos perdido algo de público, algunos ya no salen por la edad», lamentan.

Además, se sienten orgullosos de no haber renunciado a su estilo y a su independencia. «Nunca hemos tocado por dinero ni hemos ido detrás de ninguna subvención. Lo único que pedimos es respeto», dice Miguel.

Se quejan de que ayuntamientos y locales no les llaman para dar actuaciones. Prefieren a grupos de versiones, rock verbenero para amenizar fiestas, pero ellos tocan temas originales porque usan la música para expresarse y transmitir emociones, como cualquier creador.

EL DISCO. La ferocidad del sistema, el aislamiento en el que vive la casta política, la locura que les obliga a seguir en la lucha, las catástrofes devastadoras, el desamor o las cualidades escapistas del alcohol son algunas de las cuestiones que se abordan en este disco.

En sus 24 temas, abordan distintos estilos, siempre desde la madurez y la contundencia. El blues y el soul conviven con temas de rock duro y melódico, y estilos más actuales y añejos, pero siempre desde una militancia rockera.

En la grabación de Doble o nada, Prana ha contado con la colaboración de colegas como Sergio Molina, de No problem; Dario Sosa, de The Ecofolk; Marcos, de Red Marks; Juanma Rodríguez, de Krull; Nacho, de Salvapantallas, y Manolo Delgado, de La Nada.

De momento, el propio grupo se encarga de vender el disco, pero están trabajando para distribuirlo a través de Itunes y Spotify.