Pilancones salió en helicóptero

Parte del famoso pino de Pilancones ya se mudó de sitio. Dos rodajas de su esbelto tronco están almacenadas en el aserradero de Osorio (Teror) y una de ellas volará incluso hasta Madrid para que la estudie la Escuela de Montes. El resto del árbol sigue en su bosque.

No hay carreteras cerca y las rodajas pesan demasiado para llevarlas a cuestas. Así que el Cabildo de Gran Canaria tuvo que echar mano de un helicóptero para dar los últimos retoques al plan que inició meses atrás para conservar los restos que quedaron del que fue el árbol más alto de la Isla, que quedó herido de muerte tras el incendio del pasado verano y que cayó por el viento en enero último.

Los operarios de Gesplan, bajo la dirección de los técnicos de Medio Ambiente de la institución insular, aplicaron días atrás un tratamiento protector al pino para que se conserve más tiempo y evitar así su pudrición. Antes, a principios de septiembre, lo habían descortezado y le habían quitado las ramas con la idea de que sólo quedase el tronco desnudo en el pinar de Pilancones, en San Bartolomé de Tirajana.

Llevarse las ramas

Dada la difícil accesibilidad del lugar, el Cabildo, que diseñó esta operación en colaboración con el Gobierno de Canarias y con la asociación de vecinos Pilancones, de Ayagaures, recurrió a un helicóptero, primero, para llevar hasta la zona los líquidos que se usaron para embalsamarlo, y segundo, para llevarse las dos rodajas del tronco que se cortaron y un grupo de las ramas más voluminosas del árbol, que se entregaron a los vecinos.

Una de las ruedas servirá para mandarla a la Escuela de Montes, en Madrid, a la que se le ha encargado un estudio sobre la historia de este legendario pino. La otra, gemela de la primera, se queda aquí para exponerla al público en un futuro. Por su parte, los vecinos pretendían montar una escultura en Ayagaures con el ramaje del árbol.

Dos líquidos protectores embalsaman al árbol legendario

Sales al fuego. Los operarios dieron un primer baño al tronco con una mezcla de esencia de trementina y aceite de linaza. Con ello se busca que el árbol no pierda el color. Después se le aplicaron sales de boro, o borax, que es un producto insectífugo que crea una película natural, dura, sobre el tronco para evitar que los hongos y otros parásitos traspasen la madera y la pudran. En principio se le repetirá el tratamiento cada dos años. El borax hay que darlo en caliente, de ahí que fue necesario que el helicóptero llevase hasta Pilancones un depósito con 50 litros de agua y una cocina de gas.

Las rodajas, en volandas. Un grupo de efectivos de Medio Ambiente del Cabildo grancanario cortó en septiembre dos grandes y pesadas rodajas del tronco del pino de Pilancones. Se taparon y se resguardaron durante todo este tiempo hasta que días atrás fue posible traer hasta este pinar tirajanero el helicóptero con el que se sacaron del bosque (en la imagen). Ahora descansan en el aserradero de Osorio. Pesan varios cientos de kilos y tienen grabada la historia de un árbol para que el se calcula una vida superior a los 500 años.