Jaula y arco iris

PGE 2017, euforia injustificada

09/04/2017

Andan los del Gobierno de Canarias despendolados vendiendo como queda Canarias en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Mejorar los anteriores, los de la era del superRajoy con aplastante mayoría absoluta, era tarea demasiado fácil, dado el castigo que supuso para las Islas: escasísimas inversiones, recorte brutal del convenio de carreteras, desaparición de los planes de empleo, de infraestructuras turísticas y educativas…

Recuperar el daño sufrido parece, sinceramente, mucho más complicado. Y no creo que con lo que ahora se visualiza en las cuentas públicas ni se repare el pasado reciente ni se cumpla con las justas reivindicaciones canarias, una Comunidad con problemas diferenciales por su lejanía y fraccionamiento. Muchos de nuestros problemas están vinculados a ese maltrato en los PGE y a la financiación autonómica de 2009 que el nacionalista Gobierno de entonces (en coalición con el PP de Soria) aprobó y aplaudió.

Pero, además, no hay que olvidarlo, en las graves circunstancias presentes, junto al Ejecutivo estatal, junto a Madrid, tienen añadidas responsabilidades los gobiernos canarios, con escasa sensibilidad hacia los servicios públicos y poca atención a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Lo digo por el estado de su educación, de su sanidad –en grave crisis desde hace varios años- o de su maltrecha dependencia. Con respecto a esta última, el diputado del Común ha señalado en el Parlamento en la presentación de su informe anual que registra una mínima mejora, la producida en 2016, no puede esconder la «catastrófica y caótica» situación de unas 13.000 personas con el derecho reconocido que no reciben sus prestaciones.

Además, Canarias sufre una dura realidad de elevado desempleo y pobreza, problemas prioritarios a los que no se les da la suficiente respuesta. Reproduce, desafortunadamente, una fiscalidad injusta, poco progresiva, alejada de cualquier corresponsabilidad (lo que tendrá sus costes en la negociación de la nueva financiación autonómica, tiempo al tiempo), y que hasta se permite reducciones impositivas a determinados sectores, como el de los perfumes, por razones que, paradójicamente, no huelen del todo bien.

explotación. Y, pese al crecimiento económico de los últimos años, perviven penosas situaciones de sobre explotación laboral, como sucede en el caso de las kellys. Junto a la paralela incapacidad de mover ficha y plantear un modelo turístico pensado desde el Archipiélago que mejore el empleo y su calidad, así como el impacto en la sociedad canaria de los beneficios que genera el sector.

Incluso con más recursos, que siempre son bienvenidos, se precisa especialmente más calidad de los gobiernos en las Islas: y ello no solo supone mejor gestión, que también, sino el predominio del interés general y una visión sostenible a la hora de diseñar las políticas y no, como frecuentemente sucede, la sumisión a estrechos intereses particulares de potentes lobbies económicos. O la implementación de políticas diseñadas desde el clientelismo y el apoyo al neocaciquismo.

Es cierto que será positivo si, finalmente, se recuperan con adecuada financiación algunos convenios y planes financiados por el Estado, como el de empleo o los de infraestructuras turísticas y educativas. Pero esto no está nada claro en los PGE 2017. El Plan de empleo no aparece por ningún lado y el de infraestructuras turísticas tiene 5 millones frente a los 45 de 2011, una reducción del 88%. Mientras que el de infraestructuras educativas, que siempre ha venido disponiendo de 40 millones de euros, ahora tiene 10, por tanto un 75% menos. Unas más que sustanciales rebajas que también debieran rebajar la actual, desmesurada e injustificada euforia de CC y de su Gobierno.

Tras el injusto trato del período reciente, de la legislatura 2011-2015, es cierto que las inversiones mejoran en las cuentas públicas para este año 2017. Pero, en inversión por habitante seguimos estando a la cola de las comunidades autónomas, solo por delante de la Comunidad de Valencia y Navarra y, con 126 euros por habitante, unos 60 euros por debajo de la media y, a años luz de Extremadura, Galicia, Asturias o Castilla y León.

Que el presidente del Gobierno o su entorno político y mediático exageren al máximo las virtudes de los PGE tiene su sentido, sus razones políticas. Y sus problemas, también. Decir que estas son las únicas cuentas públicas en las que se trata con justicia a Canarias es reconocer que su propio partido, Coalición Canaria, ha venido apoyando históricamente con su voto presupuestos injustos que maltrataban al Archipiélago. Y eso no lo salva ni el electoral lema De aquí en adelante. Todo apunta a que el apoyo sin fisuras a las mismas tiene mucho que ver con la enorme debilidad de CC, temerosa de que el PP pueda contribuir a desbancarle del Gobierno de Canarias, donde parece disponen de plaza fija. Es, sobre todo, un apoyo de carácter preventivo.

Además, no se olviden de algo muy importante: los que hoy bendicen los PGE 2017 de Montoro/Rajoy, embelleciéndolos al máximo, son los mismos que en el año 2009 hicieron lo propio con el modelo de financiación autonómico, presentado como un gran éxito para Canarias; un modelo que, desde entonces a hoy, ha supuesto perder varios miles de millones de euros a las Islas en relación con la media de las comunidades de régimen común. Ni acertaron entonces ni hay razones para pensar que lo hagan ahora.

Por último, hay que destacar que el incremento presupuestario para Canarias de 2016 a 2017 es del 32%. Es preciso recordar que entre 2015 y 2016 fue del 45%, es decir, 13 puntos porcentuales más, y tanto Oramas, de CC, como Quevedo, de NC, presentaron entonces enmiendas a la totalidad. Otro dato más que confirma la injustificada euforia de estos días.