Patinando entre promesas incumplidas

Si ya el skateboarding, patinar sobre un sancheski, es un deporte de riesgo, imagínese practicarlo sobre rampas rajadas, módulos rotos o un suelo inestable. La Asociación Cultural de Skateboarding Gran Canaria exige al Consistorio espacios dignos para su deporte, tal y como les prometieron.

Promesas sin cumplir que se renuevan en cada mandato. Lo que comenzó con el gobierno del anterior alcalde, Juan José Cardona, lo arrastra el Consistorio del tripartito sin intenciones de progreso y el perjudicado siempre es el ciudadano. Los patinadores, skaters y demás deportistas sobre ruedas, llevan tres años esperando por el skatepark de Las Rehoyas, otros tantos años por la remodelación del ya existente en la zona de Santa Catalina-El Refugio y sin hablar del de San Telmo, «que es una pista azul sin elementos». No hay más lugares en la ciudad porque, el situado en El Lloret, directamente es «un peligro».

«Nos sentimos ninguneados, nos hemos reunido más de quince veces tanto con la Concejalía de Deportes como con el Grupo Ralons y sólo nos dan largas. Hemos sido manipulados para la foto y al final lo que han hecho es darnos falsas esperanzas», explicaron los miembros de la Asociación Cultural de Skateboarding Gran Canaria, con más de 500 socios en apenas un año de vida.

La construcción del skatepark de Las Rehoyas debía haber comenzado en enero de 2016. Fue la propia asociación quien contactó con uno de los mejores diseñadores especializados a nivel internacional, Croyde Mirandon, para proyectar el espacio. Vino a la Isla y entregó un presupuesto base de 168.562 euros para operar en 1.400 metros cuadrados. «Dimos la cara por el Ayuntamiento y nos dejaron mal. Conseguimos que bajara a 90.000 euros en 700 metros cuadrados y nada», describió el secretario, Ico Galván, notablemente decepcionado por tantas y tantas reuniones fallidas en las que tanto Ralons, responsable de llevar a cabo la obra, como el Ayuntamiento, que debe hacer cumplir las concesiones que da, les han dado «largas». «Han sido varias las denuncias por lesiones por el deterioro del lugar». Desde luego, son los últimos de la fila.