«Para renovar necesito sentir ilusión por jugar»

El icono más importante de la historia del Gran Canaria genera un debate sobre la idoneidad de su continuidad en el club. Analiza la realidad de la entidad desde un prisma muy personal, mientras su futuro tiene pendiente esclacerse en una decisión que se tomará de forma conjunta.

David Ojeda
DAVID OJEDA

¿Cuánta gente le ha preguntado desde el partido con el CAI sobre su futuro en el club?

Por la calle, a cada momento.

En el fondo eso supone un reconocimiento a su figura y su ascendente, ¿no?

Desde luego. Todo lo vivido desde la lesión hasta este momento; al final en los momentos malos es cuando te das cuenta del cariño que recibes. Porque cuando estás metiendo la canasta y las cosas van bien todo el mundo está ahí para aplaudir. A veces en la vida, si la cosa va mal, hay mucho silencio. Y en mi caso nunca ha sido así por parte de la afición. Y eso es el mejor recuerdo que me voy a llevar de todo mi tiempo aquí.

Un año especialmente complicado para usted, poco habituado como profesional a lesiones o luchar por la permanencia.

De hecho, mi padre me decía que debo estar agradecido por pasar por todo ello. Porque en la vida hay que vivir los momentos buenos, y también los malos porque uno se nutre mucho de ambas situaciones.

Con ese panorama, ¿cuál es el futuro de Sitapha Savané?

Para mí ha sido día y noche, el principio y el final de la temporada. De realmente sentir que no aportaba nada al equipo, cuando no contaba mucho, a volver a sentir que disfrutaba de minutos. Y de minutos importantes. Saber que mi aportación fue muy importante para lograr la victoria. Que es lo que buscas como jugador. Al final de la temporada logré que me volviera a sentir bien como jugador. Y me ha dejado con muchísimas ganas de coger el verano con fuerza porque aún me faltan cosas por recuperar, que sé que están ahí y que lo lograré. Eso me permitirá estar ahí el año que viene.

¿Mucha hambre?

Sí. Soy una de esas personas a las que no se le va la motivación. Para empezar soy muy orgulloso y siempre quiero dar lo mejor de mí, la mayor contribución en cualquier tarea en la que esté involucrado. Más en mi caso cuando se trata del Granca, que al final es algo que he hecho mío con el paso de los años.

¿Tiene pesadillas en las que aparece un final de amarillo?

Cuesta bastante pensarlo, porque hace mucho tiempo que no me veo con otra camiseta que la del Granca. Sería bastante extraño. Después de Dakar, es mi segunda ciudad, mi segunda casa. Sería empezar de cero en otro sitio. Pero también debo entender que soy un profesional, y que, como a cualquier trabajador, le pueden cambiar de lugar de trabajo. Y más ahora con la situación actual, en la que mucha gente debe mudarse para ejercer su profesión. A mí también me puede tocar y estoy preparado para ello.

Su discurso después del partido frente al CAI en el CID fue interpretado como una despedida. ¿Era esa su intención?

Aquello fue un mensaje de agradecimiento, por parte de todo el equipo y también a nivel personal. Gratitud por los ocho años que he estado aquí, y especialmente por este último tras la lesión en el que el cariño de la gente me ha ayudado muchísimo en los momentos duros. Era el momento, saliendo de la lucha por la permanencia, mirando a la grada donde mucha gente nos estaba apoyando en vez de darnos la espalda.

¿Ya ha tratado con el club la posibilidad de ampliar su contrato?

Estoy pendiente de tener la reunión con Himar. Dejé primero que la tuvieran los demás, porque se iban antes. A mí todavía me quedan unas semanas en la Isla. Ya se hablará y me comentarán la idea que ellos tienen sobre mí para el equipo. Yo también les diré lo que pienso. Y desde ahí se irá hablando en los momentos adecuados. Honestamente todos estamos todavía respirando la tensión de los últimos meses. Después de hablar, cada uno sabrá lo que piensa sobre el otro y luego habrá que tomar decisiones. Lo importante al final es seguir juntos si es lo conveniente para las dos partes. El club sabe perfectamente que yo entiendo cómo funciona este negocio. Y si se acaba en este punto será bien. No voy a estar mal con el Gran Canaria, ni ellos conmigo.

¿En esa conversación pesarán más los factores económicos o esos argumentos que quiere añadir a la negociación?

Tengo 33 años y a estas alturas, si me retirara, estaría más que orgulloso de todo lo que he podido lograr. Si sigo jugando es para seguir disfrutando y en una situación en la que me vea feliz. Si eso puede ser en el Gran Canaria, mejor que mejor. Sería la mejor opción. Pero lo más importante para mí como jugador es estar ilusionado con lo que se me propone a nivel deportivo. Y eso es lo que me va a llevar a levantarme cada día para ir a entrenar y dejar lo mejor de mí.

Cuenta con estatus preferencial en lo económico dentro de la plantilla. ¿Rebajar esa posición sería un problema?

Sin ir más lejos, el verano pasado hubo un gran recorte en mi salario anterior, además porque se me ofreció seguir como suplente de Xavi Rey dentro del equipo. Y yo tomé la decisión de aceptar ese papel. Obviamente ahora sería seguir en ese rol diferente, al que me costó adaptarme al principio, aunque al final me he visto muy cómodo, porque he visto que en 15 o 18 minutos puedo aportar y ayudar muchas cosas al equipo. Disfruto de ese papel de veterano que está aquí para ayudar a los jóvenes, algo que es igual de importante que tener mejores estadísticas.

¿Encajó muy mal esos momentos de banquillo y ostracismo?

Sin duda ha sido la temporada más dura. Después de estar tantos años siempre en la cancha en los últimos minutos de los partidos y ser importante, te tienes que adaptar a un papel diferente. A mí me ha venido bien, es ley de vida. A todo jugador le llega el momento en el que debe dar la alternativa a otros y aprender a aportar de otra manera. Así puedo ayudar mucho.

En ese otro baloncesto, el que se juega en el vestuario, ¿cuántas veces ha echado de menos a Jim Moran esta temporada?

Alguien como Jim hacía esta misma labor de aglutinar al grupo. De ayudar a algunos compañeros, de estar ahí para decir cosas en un momento adecuado. Está claro que con él es más fácil. Pero con su ausencia también se ha dado una situación, y es que otros jugadores han podido dar un paso al frente. Como Tomás Bellas que tiene todas las papeletas para ser el futuro capitán del Granca. Spencer Nelson también aporta mucho en estas cosas. Cada uno ha ido creciendo en la necesidad.

A principio de temporada demandaba precisamente eso. En una entrevista a este periódico decía que sin Jim usted ya no podría ejercer solo ese liderazgo. Sin embargo, se ha magnificado mucho su control del vestuario en momentos claves de la temporada, como tras caer en Murcia antes de recibir al Barça.

Entiendo que eso es el trabajo de un capitán, no solo está para levantar trofeos, y más en el Gran Canaria, que quitando la Copa Gobierno de Canarias, no vas a levantar muchos. Mi misión es dar ejemplo con mi trabajo, pero luego ayudar a todos los demás a ser mejores jugadores y adaptarse.

El capitán dejando legado, nominando posibles relevos como Bellas.

Una de las mayores alegrías de esta temporada es el papel de Bellas en este final de temporada. Al final se ha visto en una posición en la que él no pidió estar y encima se le juzgaba. Se ha visto catapultado a la posición de base titular y lo ha hecho fantástico. En los últimos cuartos nos ha llevado a unos puntos que muchos, seguramente se han quedado con los ojos muy abiertos. Tomás ha cerrado muchas bocas de gente que ha sido muy injusta con él. Es el tipo de gente que el Granca necesita a largo plazo.

Por contra, el propio Pedro Martínez expone en su análisis de la temporada que hay jugadores que no han sabido gestionar la exigencia con la que se les ha cargado.

Estamos en un momento de cambio de guardia en los últimos años. Y esos son momentos siempre muy delicados. Cuando cambias de rol, ya sea para ir del puntal al suplente o al revés, es una presión diferente. Y es una realidad diferente a la que hace falta adaptarse. Quizá para algunos ha sido más difícil, pero toda esa experiencia servirá a todos para mejorar.

Ese cambio de guardia también se ha producido en la gestión del club. ¿Cómo valora ese hecho, que se ha repetido dos veces en dos años? ¿Afecta a la rutina?

La plantilla siempre ha estado bastante aislada de este tipo de cosas. Nos centramos únicamente en baloncesto, y dejamos los despachos para ellos, de la misma manera que ellos no bajan a la cancha a decirnos qué movimientos tenemos que hacer durante los partidos. A nivel personal, sí lo sigo más, y siempre se prefiere estabilidad, como la que se ha tenido durante mucho tiempo.

¿Esta temporada, atípica por el sufrimiento, ofrece una nueva dimensión del Gran Canaria?

Es la gran pregunta. Honestamente no puedo dar la respuesta. Esto lo determinarán los medios que tenga el club para confeccionar la nueva plantilla y lo que haga el equipo en la cancha. Lo que no se puede esperar es mantener los resultados que hemos tenido años anteriores rebajando cada vez más el presupuesto.