CARTA DESDE CIPOL

Nochevieja televisiva: ganó el escote de Yara

01/01/2012

Estimado Ilia: Recuperándome estoy del atracón de Nochevieja, pero no del gastronómico, sino del televisivo. Por lo que se ve, ante los ajustes de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, el único consuelo que les queda a las cadenas es alegrar la vista de la audiencia con trajes escotados. Recurso simplista y machista donde los haya, pero esa fue la moda en la última noche del año. De manera que en lugar de contar los cuartos y las campanadas, más de uno se pasó con el mando televisivo en la mano haciendo 'zapping' para ver quién lucía el escote más generoso y a quién le había cerrado el vestido Mami, aquella sirvienta que hacía lo propio con la protagonista de 'Lo que el viento se llevó'.

Y es que había lo mismo en todos lados: Anne Igartiburu de rojo escotado en La 1, de tal manera que a José Mota se le iban los ojos a donde no debía; Carolina Cerezuela en Antena 3 que parecía que se le cortaba la respiración con lo ajustado que llevaba el modelito; Isabel Pantoja de rojo espectacular y con una faja que ayudaba a disimular los años y, en lo más alto del podio, el trajecito que escogió Yara de León para copresentar las campanadas desde Arrecife de Lanzarote. 

La presentadora de Televisión Canaria quiso pasar a la posteridad y para ello compareció con un escote que era un milagro de funambulismo. Permitía, eso sí, intuir lo bien bronceada que está y, de paso, le robaba los planos a su compañera de escenario, Eloísa González -esta, en todo caso, ya reivindica su escote en el anuncio de Coca Cola que se puede ver estos días, ideado, como resulta más que evidente para cualquier espectador, por un hombre-.

Una vez superado el trauma de los escotes, con qué nos quedamos, estimado Ilia: pues con lo pobre que empieza a ser la Nochevieja. ¿Ideas nuevas en televisión? Ninguna. Bueno, una sí, en La Sexta, con una parodia de zombis, pero que tenía tan poca gracia que lo fácil era cambiar de canal.

Tanta monotonía no evita, sin embargo, momentos memorables: el mustio reloj de Arrecife; el invento digital de Televisión Española en Canarias -por cierto, a ver si ahora en esa casa tratan a Roberto Herrera como corresponde, es decir, mejor-; y, sobre todo, la Pantoja haciendo de alcahueta para que su hijo se reconcilie con Jessica Bueno. También se puede comentar el numerito de Jorge Javier e Isabel destrozando 'On my way', como si él fuese Sinatra: solo espero que la grabación la repitan como prueba acusatoria en el juicio de la tonadillera que se debe celebrar este año.

En cuanto a lo de Kiko Rivera Pantoja, sin comentarios: fue verlo recibir en directo la medalla que llevaba al cuello su padre y se me abrían las carnes. Fue entonces cuando deseé que Soraya también meta en cintura a las teles. Por decreto ley urgente, a ser posible.