Nochevieja en la tele: Pedroche en el trapecio y el traje de Eloísa

02/01/2017

Como ya es casi tradición, la Nochevieja televisiva no fue un dechado de inventiva. La excepción volvió a ser La 2, con Cachitos de hierro y cromo confirmando que despedir el año y hacerlo con originalidad y buena música no son incompatibles.

Y como ya es también tradición, lo más esperado y comentado de la noche televisiva, ya fuera en la Península o en la ultraperiferia archipielágica que es Canarias fue el traje de Cristina Pedroche, que presentó las campanadas en Antena 3 junto a Alberto Chicote. Después de dejar en años anteriores boquiabiertos a unos cuantos espectadores con sus transparencias, este año el diseñador del traje pareció embarcarse en un homenaje que nadie le pidió al mundo del circo de los años 50 y 60 del pasado siglo, de manera que Pedroche salió embutida en un modelito que la convertía en una Pinito del Oro con aspiraciones de pin up televisiva. Y lo de embutida viene a cuenta de cómo le quedaba el escote, donde se apreciaba que quien tomó las medidas confunde centímetros con pulgadas, porque de otra forma no se explica tal fallo. Incluso en el rictus de Cristina Pedroche y en algún comentario se notó que no estaba excesivamente a gusto con el modelo, por no hablar del frío que debía estar pasando desde que se quitó la bata rosa en plan Ágatha Ruiz de la Prada con la que apareció al inicio de la transmisión.

El contrapunto fue Anne Igartiburu en La 1 y La 2, que no innova y siempre va igual, sea cual sea el compañero que le pongan al lado. Un año más fue de rojo y un año más fue la discreción. Frente a esos dos polos, La Sexta y Telecinco poco tenían que hacer y se apreció en el escaso ánimo que le echaron sus presentadores.

En clave canaria, la pregunta en muchos hogares fue: ¿vemos las campanadas en TVE-C o en Televisión Canaria? ¿Desde Candelaria o desde San Sebastián de La Gomera? La pregunta no era baladí, porque el espectador que hizo zapping se dio cuenta del desfase de los relojes de ambos municipios, de manera que en Candelaria se habían zampado doce uvas cuando en La Gomera iban por la séptima. Con lo fácil que sería que las cadenas se pusieran de acuerdo y cada una se fuese a una provincia, aunque solo fuera por no avivar el debate ya calentito de los equilibrios y el Fondo de Desarrollo de Canarias...

Lo cierto es que en TVE-C los presentadores parecían haberse copiado de la sobriedad de Madrid, con Paloma Lago (¡oh, existe!) tratando de emular a Igartiburu, mientras a su lado Roberto Herrera hacía lo que mejor sabe: ser él. Léase: imposible de copiar...

En Televisión Canaria el morbo de otros años a cuenta del traje de Eloísa González quedó aguado por la decisión arriesgada de Yanely Hernández de arrebatarle ese protagonismo con unas transparencias que, con el viento que hacía, pueden haberle pasado factura en la temperatura corporal. El mismo viento, por cierto, que le jugaba alguna mala pasada a Eloísa González cada vez que agitaba demasiado la abertura del traje en las piernas, allí donde ella empezaba enseñando pierna como Angelina Jolie y aquello acababa como un remedo de Sharon Stone en Instinto básico. Y por si alguien no lo escuchó en las decenas de veces que lo repitió el canal autonómico durante el sábado, desde primerita hora hasta que sonaron las campanadas, Televisión Canaria abre el año con nueva programación.