Ni chicha ni limoná

José Miguel Pérez
JOSÉ MIGUEL PÉREZ

Los líderes de los partidos emergentes parecen haber nacido aprendidos. Los candidatos de Ciudadanos concentrados en el cuartel general instalado en la capital grancanaria para vivir sus primeras elecciones al Congreso de los Diputados se desenvolvían con naturalidad pasmosa: gestos de autoconfianza ante las cámaras, palmaditas en la espalda entre correligionarios, sonrisas cómplices...

La escenografía naranja no debía distinguirse anoche demasiado de la que se habían montado en sus respectivas sedes los representantes de «la vieja política», eso sí, a una escala mucho más modesta en el caso de Ciudadanos.

El cabeza de lista por Las Palmas, Saúl Ramírez, que llegó con un semblante serio sobre las 20.30 a medida que se confirmaba que no se cumplían las expectativas nacionales, respiró aliviado, eso sí, cuando el escrutinio confirmaba que Melisa Rodríguez conseguía una segunda acta por Ciudadanos para Canarias. Los resultados de su formación 40 diputados, muy por debajo de lo que esperaban aconsejaban además no dejarse llevar por la euforia, por mucha historia que estuviese escribiéndose en las Islas.

Es fácil en Canarias aprender a moderar las expectativas con una Ley Electoral que les enseñó una dura lección en mayo, cuando pese a superar los 50.000 votos en la comunidad, se quedaron sin representantes en el Parlamento canario. «Los resultados de este 20D en Canarias no se pueden considerar un éxito, pero tampoco nos sentimos decepcionados», sentenció Ramírez. Ni chicha ni limoná, que diría el otro. «Está contento, pero muy cansado», aclaraban tras la declaración los de su entorno, por si había dudas.

Y de los militantes, ni rastro al menos en las cercanías de la sede. Se supone que estaban celebrando los resultados en una conocida terraza de la capital grancanaria.