Nelson, 466/64 y Madiba, los tres nombes de la libertad

07/12/2013

Rolihlahla Dalibhunga. Si a este nombre no le añadimos la palabra Mandela, posiblemente muy pocos sabrían de quién estamos hablando. En Sudáfrica la palabra Mandela estuvo prohibida desde 1952 hasta 1990.  De hecho, desde 1964 un manto de miedo tapó el nombre de Mandela, que sólo se pronunciaba como muestra de desafío a la política del apartheid o en reuniones secretas. Pero la voz  de Mandela volvió a resonar con fuerza el 11 de febrero de 1990 cuando recién salido de la cárcel, habló para su pueblo en la plaza de la Grand Parade, en un discurso que se emitió por radio y televisión.  Era la voz de Nelson, pero también era la voz de Madiba y la voz del preso 466/64 de Robben Island.
El pequeño Dalibhunga pasó a ser Nelson el día en el que una misionera británica, su profesora de primaria, decidió que el nombre que le habían puesto en su clan Madiba, de la etnia xhosa, era muy complicado. Esa debió ser la única vez que el pequeño Madiba (nombre con el que también es conocido mundialmente) aceptó de buen grado una imposición, porque, aunque la monja ni lo sospechaba, con el cambio de nombre había nacido un líder que, desde la adolescencia, demostró su compromiso con lo que consideraba justo, (fue expulsado del centro donde cursaba bachillerato por participar en una huelga). Justicia que defendió desde  su postura dentro del Congreso Nacional Africano (CNA) de no violencia, resistencia civil y huelgas, al principio de su actividad política. Su lucha a favor del pueblo africano fue tanto contra los blancos como contra los negros. Él mismo lo dejó claro desde el banquillo de los acusados en el juicio de Rivonia (1964) donde dio un discurso de cuatro horas y media en el que, entre otras cosas, dijo: «Durante mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He batallado contra la dominación blanca, y también contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía y e igualdad de oportunidades. Es un ideal que tengo la esperanza de alcanzar en vida. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir» (cita de libro Nelson Mandela por sí mismo; Plataforma Editorial, noviembre de 2011).
Su compromiso de la violencia se rompió en 1960. La culpa fue de los 69 muertos y los 180 heridos en Shaperville, en  una manifestación contra el apartheid que la policía sudafricana se encargó de disolver de manera taxativa. La semilla de la violencia generada por la propia violencia germinó en el CNA y en 1961 nació el Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), el brazo armado del CNA y del que Nelson Mandela fue  comandante.  Él nunca reconoció su lucha como actos de terrorismo, afirmaba que «respondía a la violencia con violencia».
En 1964,  Madiba fue condenado a cadena perpetua por realizar actos de sabotaje. Un encierro que duraría 27 años. Y justo en 1964, a Nelson le volvieron a bautizar. Ahora era el preso 466/64. Y esos cinco número forjaron a un líder que nunca se doblegó y si Nelson Mandela fue un político, un guerrillero, el preso 466/64 de Robben Island se convirtió en un símbolo de la libertad para su país y para el mundo entero. Había nacido una leyenda que hizo acopio de todo su coraje para sobrevivir. y superar el miedo de morir en la cárcel. Mandela fue liberado en febrero de 1990.
Se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica en mayo de 1994, cargo que ostentó hasta 1999.  Un año antes había recibido el Premio Nobel de la Paz, junto al presidente De Klerk. También luchó  contra el sida, y su campaña 46664, ha recaudado fondos para la lucha contra la enfermedad y para concienciar a la población. Recibió multitud de homenajes, premios y menciones. Colaboró con campañas contra la pobreza, a favor de los niños. Su historia inspira documentales, libros y películas.
Una de sus frases más célebres es : «Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en los demás lo que determina el significado de la nuestra». Lo que Nelson Mandela ha provocado con su vida es la igualdad y la libertad de millones de personas.
Descanse en paz.