Miguel Poveda: «Soy un clásico del flamenco, pero libre»

Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura son las islas agraciadas, en este caso, al ser las elegidas por Miguel Poveda para actuar dentro de una gira que ya dura más un año. El cantaor, que celebrará próximamente sus 25 años de carrera en las Ventas de Madrid, viene con un formato íntimo.

Miguel Poveda llega a Canarias con «tres conciertos únicos», según asegura vía telefónica, «porque es un formato muy pequeño pero muy directo», con una primera parte en la que cobra protagonismo Chicuelo Goya a la mejor canción por Blancanieves y su guitarra, y Amargós al piano, «coplas y poemas con otro genio de la música». Los tres, «solos en el escenario», buscarán llevar al público al territorio mágico del flamenco, un momento que, dice el cantaor, «pienso disfrutar mucho». Sobre todo después de «más de un año de gira con arteSano, un espectáculo grande, de más de 20 personas» sobre las tablas. Ahora, Poveda se recoge y propone «otro punto de vista distinto», y recuerda que ya ha vivido experiencias parecidas en las Islas.

Un formato y una puesta en escena muy diferente a la que le espera en Las Ventas de Madrid el próximo 21 de junio, cuando tome la plaza de toros para celebrar sus 25 años de carrera. En los pequeños recintos «es otro chip el que debes tener», dice, pero no se casa con nada. Eso sí, «me gusta sentir la energía de miles de personas, la adrenalina, los nervios, el control y que todo salga bien... eso es mágico. Pero también es mágico sentir la intimidad del piano, la voz y la guitarra. Eso también me gusta. No puedo quedarme con nada, todo me toca la fibra...».

En este tiempo, «he aprendido mucho, a través de los viajes, de conocer» lugares y personas, «del querer tener un espíritu de aprendizaje sin perderlo nunca, involucrándome sin prejuicios con otras disciplinas artísticas, y también he aprendido mucho como ser humano». Por todo ello, «el balance que hago es que he crecido en 25 años como si hubiesen sido 50». Sin embargo, «sólo es la mitad» de lo que puede llegar a ser su carrera profesional y su vida tiene 40 años, y «eso es lo bonito, me encanta».

El artista asume todos los retos con la misma responsabilidad, «eso de siempre», y «el miedo a lo nuevo». A lo que no le teme es al qué dirán, o por lo menos no trabaja pendiente de las críticas ni de la ortodoxia flamenca. Pasa del «discurso manido». «El artista debe ser libre y que con libertad haga. Yo soy un clásico del mundo del flamenco, pero no puedo pensar en cómo se va a tomar las cosas un sector para moverme en el arte, me sentiría maniatado. Ni pienso en eso».

Afectado como todos los artistas españoles por la crisis, la piratería discográfica, el IVA y la caída de público, por «un momento muy crítico, duro e injusto», Poveda dice que «afortunadamente hay muchas personas que se acercan al flamenco», del que no hay que ser entendido. «Van a ver lo que les emociona. Es disfrutar». Eso sí, no duda de que si el flamenco fuese de cualquier otro país sería más valorado. «Es uno de los grandes elementos de la cultura española», reconoce, pero «cuando viajo a Brasil o a Argentina lo veo, cómo aprecian su música. Y veo cómo se llenan los escenarios del mundo... En este país flaquean ciertas cosas».

Miguel Poveda estará el jueves 9 de mayo, a las 21.30 horas, en el Cicca de Las Palmas de Gran Canaria. Al día siguiente, viernes 10 de mayo, Poveda estará en el Teatro Insular de Lanzarote, en Arrecife, a las 21.00 horas. Y ya el sábado 11 de mayo, a las 21.00 horas, en el Auditorio Insular de Fuerteventura, en Puerto del Rosario. Las entradas, al precio de 20 euros, están a la venta a través de www.entradas.com.