Entrevista

María Hernández Martí: "Me dicen que el libro es estupendo pero cabrón"

29/04/2016
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La escritora canaria ha dado voz a Lupe, la protagonista del cómic  ‘Que no, que no me muero’, un libro  dibujado por Javi de Castro sobre la cotidianidad del cáncer. Hernández presenta su obra el sábado, a las 16.50 horas, en la  Feria del Libro. 

— ¿Cómo ha sido acogido el libro?
— Lo que me llega a mí hasta ahora es bueno. Los lectores me dicen que se rieron (aunque algún capítulo se les atragantó un poco quizás), que lo leyeron del tirón, que se les hizo corto... Una lectora me dijo que era un libro estupendo pero muy cabrón. Lo cuento como un cumplido.

— ¿Y qué dicen los enfermos?
— No lo sé. No he hablado específicamente con enfermos. Alguna amiga que también tuvo cáncer lo leyó y le gustó, pero no sé si fue en calidad de enferma o de ser humano genérico. El libro no está dirigido a los enfermos. Ni a los sanos. Ni a nadie en particular.

— ¿En qué experiencias se basan?
— El libro lo escribí yo y lo dibujó Javi de Castro. Sí, tuve mucho contacto con enfermos. Yo misma estuve enferma. Y conocí a mucha gente que pasaba por procesos parecidos. Digo parecidos porque somos todos distintos y la enfermedad no nos iguala. Aún enfermos seguimos siendo distintos. Pero vamos, oportunidades para documentarme no me faltaron.

— ¿Surgió para hacer frente a las publicaciones de autoayuda?
— El proyecto surgió porque yo tenía cuentos. No eran para hacer frente a nada, eran cuentos, nada más. Mis editores de Modernito Books pensaron que sería buena idea convertirlos en cómic y aquí estamos. A mí no me interesa nada la autoayuda, ni creo que yo esté en condiciones de ayudar a nadie. Ni se me ocurre. Tampoco le voy a decir a nadie que no lea libros de autoayuda. Yo escribo cuentos y ya.

— ¿El humor es una buena fórmula para sobrellevar una enfermedad?
— Para mí el humor es la única forma de sobrellevarlo todo. Una enfermedad y todas las adversidades e incomodidades de la vida. Si una no se ríe, entonces, ¿qué?

— ¿Cuál es el error más molesto en el que incurre la gente al tratar a un enfermo de cáncer?
— Como todos los enfermos de cáncer son distintos, sólo puedo hablar por mí. Lo que más me ha molestado a mí, y lo que le he transferido a Lupe, la protagonista del tebeo, son los consejos de salud alternativa, sin base científica. Las cosas del tipo «la quimioterapia es un invento nocivo de la industria farmacéutica para ganar dinero a nuestra costa; podrías haberte curado con limón y bicarbonato, y sin efectos secundarios». También encontré molesta –y le pasé el sentimiento a Lupe– la convicción de que a todo enfermo de cáncer le quedan pocos días de vida en el mejor de los casos. No es el caso. Hay gente que es feliz de probar toda clase de bicarbonatos y guanábanas.

— Existe la idea de que la negatividad provoca enfermedades, ¿se culpa al enfermo de buscar la dolencia?
— Se le culpabiliza de eso y de no curarse. Todo el lenguaje bélico-militar,  «Fulanito perdió la última batalla contra una larga y dolorosa enfermedad contra la que había luchado valerosamente durante años». Si te mueres, pierdes. Si te coge un coche no sales derrotado en tu lucha contra el tráfico: te atropellaron. Si te contagias de Ébola y mueres,  mala suerte. Pero en el cáncer si te mueres, encima, es que algo hiciste mal.

— ¿Se inspiró en algún libro o película para tratar el tema?
— Somos unos salvajes. No vimos nada ni nos inspiramos en nada. A mí me gustaría pensar (pero de momento tengo poco éxito, porque nadie me cree), que el tema del libro no es el cáncer. El cáncer es el trasfondo sobre el que sucede el libro. El libro va de otra cosa, de la risa y el coraje como mecanismos de supervivencia. Coraje como rabia, no como valentía.