ENTREVISTA

Manuel Vicent: «Pensamos en función de lo que nos proporciona Internet»

El periodista y escritor Manuel Vicent estará el viernes 20 de mayo, a las  20.00 horas, en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura. El autor mantendrá una charla con Ángel Sánchez Harguindey en el marco de la Feria del Libro.

P. - Hace poco que cumplió 80 años, ¿cómo se siente?
R. - No me lo recuerdes. Depende. Llegas a una edad en la que no cumples años sino estados de salud y estados de enfermedad. Estoy bien.

P. - Y cómo se nota la edad en la escritura, ¿le es más fácil que nunca escribir o no?
R. - Uno siempre cree que la simplicidad y la sencillez es una conquista final. Creo que estoy acercándome.

P. - ¿Va a la Feria del Libro de Fuerteventura para hablar de Los últimos mohicanos?
R. - En teoría voy a presentar el libro, pero también para hablar de literatura y de la travesía literaria de toda una vida.

P. - Su libro habla de periodismo literario, pero todos los autores de los que habla están muertos. ¿Peligra este tipo de periodismo?
R. - Elegí a los muertos porque no protestan. El libro trata de un periodismo que da testimonio del siglo XX y XXI que se cierra con estos autores y que, a partir de ahí, viene otro ligado al mundo digital, que es el futuro.

P. - Uno de sus mohicanos, Unamuno, vivió en Fuerteventura. ¿Ha visitado la Isla antes?
R. - Nunca he estado en Fuerteventura. Tengo muchas ganas de estar allí.

P. - ¿Por qué eligió a estos 21 autores y no a otros?
R. - Aunque hay algunos que no pude incluir -Max Aub o Arturo Barea- porque tuve que cortar la serie que se publicó en el suplemento Babelia, elegí a estos porque eran escritores que todo lo dieron en el periódico. No eran periodistas, eran literatos a los que su fama y su gloria les llegó a través de lo que escribieron en los periódicos, bien en forma de ensayo, novelas o artículos. Cada uno de ellos referentes que explican el entorno en el que vivieron. A través de pequeñas biografías, retratos o perfiles se sintetiza el mundo que tenían ellos alrededor. Escoges a personajes significativos.

P. - ¿Cree que actualmente faltan referentes intelectuales en la sociedad española?
R. - Supongo que hoy los intelectuales han dejado de ser referentes. Hoy son referentes los científicos. Las academias de Filosofía de ahora son los laboratorios. Incluso la poesía está fundiéndose en la Física cuántica.

P. - Pero eso es peligroso, ¿no cree que se puede perder el espíritu crítico?
R. - El espíritu crítico está siempre, incluso en la ciencia. No va a terminar, está inserto en todo.

P. - ¿Cree que el periodismo goza de buena salud?
R. - Es una crisis sistémica e ideológica, de forma y de fondo. Pero, en  todas las crisis, siempre hay un horizonte que me imagino que será para mejor.

P. - ¿De qué forma la irrupción de internet está influyendo en los medios?
R. - Internet es casi una forma de pensar. Ahora pensamos dependiendo de lo que promueven y nos proporcionan las máquinas. La red se ha convertido en una forma pensar.

P. - Pero se corre el riesgo de que lo más valorado por los medios sea lo que más visitas reciba; es decir, lo más morboso.
R. - Eso siempre ha sido así. Las cámaras siempre van hacia lo morboso. Uno tiene que defenderse.

P. - ¿Cree que la novela ha perdido relevancia social?
R. - La novela burguesa no expresa nada. En el mundo en que vivimos lo más relevante son las imágenes, las crónicas de los viajes, las películas,  los documentales. Vivimos en un mundo imaginativo, en el sentido de la imagen. La imagen es la sangre de nuestra cultura.

P. - Usted fue un cronista de la Transición. Ahora se achaca la debilidad de la Democracia española a ese periodo. ¿Qué le parece?
R. - En la Transición algunas cosas se hicieron bien, y gracias a eso tenemos la libertad y la Democracia, y otras cosas se hicieron mal. Debido a la forma en la que se hicieron mal, tenemos un espíritu cainita que aún está inserto en la política española.

P. - ¿Va a votar?
R. - Por supuesto. Hay que votar para que otros no voten por ti.

Trayectoria. Manuel Vicent (Castellón, 1936) es una de las plumas más prestigiosas de España. Tras estudiar Periodismo, aquel joven valenciano colaboró en las míticas revistas Hermano Lobo y Triunfo. Desde 1981, es colaborador habitual del diario El País y escribe su columna semanal en su edición dominical. De hecho, se dice que parte de las ventas del domingo se deben a su firma. Respecto a la situación actual que atraviesa el diario, reconoce que existe cierto «desencanto». Si bien añade que «eso es una batalla que no hay que perder. Hay que luchar hasta el final. El mundo cambia pero, mientras uno se reconozca en el espejo cada mañana, todo va bien», afirma.

Literatura. Su obra ha transitado por numerosos territorios; la novela, el ensayo, la crónica de viajes, los relatos o el teatro. Su actividad literaria ha sido reconocida con numerosos premios, entre ellos el  Premio Nadal por Balada de Caín, en 1986.

En cine. Dos de sus trabajos fueron llevados al cine; en concreto, fueron adaptadas Tranvía a la Malvarrosa, de José Luis Garci, y Son de mar, de Bigas Luna.

Última obra. Estos días presenta Los últimos mohicanos. Un libro, ilustrado por Fernando Vicente, que reúne las semblanzas de grandes figuras del periodismo literario como Manuel Vázquez Montalbán, Julio Camba, Chaves Nogales, Blasco Ibáñez, Unamuno y Ramón Gómez de la Serna, entre otros.