Tribuna libre

Los ‘amigos del país’, presente y futuro

08/05/2015

La Reales Sociedades Económicas de Amigos del País en Canarias que, a lo largo de los últimos doscientos treinta y nueve años,  han hecho honor a su nombre y han sido verdaderos y significativos amigos del país, involucrados fecunda y decisivamente en todos aquellos asuntos y eventos que supusieron verdaderas transformaciones para el progreso del archipiélago, reúnen ahora en La Laguna representantes de las Económicas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma para vislumbrar, una vez más en su historia, cual debe ser el papel y cuales los instrumentos a manejar para incardinarse de forma efectiva y adecuada en el trabajo que la sociedad civil en su conjunto debe desarrollar por ofrecer a las islas soluciones y perspectivas de futuro enriquecedoras.
Y es que si en la actualidad tanto se habla del papel insustituible que debe tener la denominada sociedad civil, a través de una amplia gama de instituciones, organizaciones, asociaciones, plataformas, cenáculos de opinión, etc., que cada día ganan un protagonismo mayor, también es el momento en el que quienes podemos considerar que están en el mismo origen de esta sociedad civil, tanto en el archipiélago, como fuera de él, pero aquí en las islas con una especialísima incidencia que afectó de modo trascendente y positivo al devenir insular a partir de los años de la ilustración a finales del siglo XVIII, deben plantearse las enormes posibilidades que siguen teniendo de contribuir a la sociedad actual desde su enorme experiencia de siglos, pero adecuando su concepto y sus tareas a los tiempos y modos actuales. Quizá por ello, de forma acertada, las dos mesas de trabajo que se han planteado en la reunión de La Laguna lleven por título genérico los de Las sociedades económicas y su relación con la sociedad actual  y Las sociedades económicas y su relación con las administraciones públicas, algo que no es nuevo para ellas que, a lo largo de 239 años, lo han sabido tener con la sociedad y con sus regidores, con las fluctuaciones lógicas que en determinadas épocas y circunstancias se imponen, pero que en los tiempos actuales, en que la sociedad mundial asiste a una verdadera y profunda transición social, antropológica e ideológica, que incide y afecta con fuerza a los ámbitos económico, culturales y políticos, exigen un replanteamiento sólido y minucioso que permita a estas instituciones, por las que han pasado las figuras más significativas de la historia canaria,  seguir actuando como auténticos y eficientes amigos del país.
Si se aprecia la significación que su sola presencia y actuación tuvo en los años finiseculares entre el siglo XVIII y XIX, cuando su creación y desarrollo supuso la aparición de una inquieta sociedad civil incompatible con los modos y maneras del Antiguo Régimen, que iniciaba la senda de su desaparición, y que de nuevo a mitad del siglo XIX contribuyó a la creación de una sociedad civil mucho más amplia y que tanto supuso para el desarrollo de la vida insular que buscaba entonces una imprescindible modernización, ahora cuando nos encontramos ya en pleno y efectivo siglo XXI, pero vivimos anclados en formas, usos y costumbres  mas propias del siglo XIX, quizá sea el momento en que los amigos del país, desde su larga experiencia y las vivencias que contribuyeron poderosamente a que la sociedad afrontara cambios trascendentales en otras épocas y momentos históricos,  también se reformulen su propio concepto y se tracen nuevos rumbos y objetivos, pero sin olvidar que hoy, una vez más, su contribución más efectiva puede ser apostar por desarrollar la presencia y la participación de la “sociedad civil”, que en este siglo debe tener una actuación cada vez más creciente y activa si queremos que la sociedad supere adecuadamente los graves problemas que la transición global nos impone en la actualidad.
Hace ahora veintisiete años las Reales Sociedades Económicas se reunían en Gran Canaria y Tenerife, bajo la presidencia de los respectivos directores de entonces Diego Cambreleng Mesa y Manuel de Quintana Saenz, a lo largo de cinco fructíferas jornadas en las que se concluía como uno de los rasgos significativos de estas instituciones había sido y era el de ser «…entidades intermedias entre la sociedad civil y las instituciones…», pero que debían procurar que su imagen se correspondiera a la voluntad de servicio y a la modernidad que sus miembros y los nuevos tiempos ya exigían en 1988. Ahora en este I Encuentro de las de Canarias las Reales Sociedades de Amigos del País mostrarán una vez más que la «aplicación las corona» y comenzarán una nueva senda desde la que contribuir  al futuro y el progreso de estas islas.