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Los peces, en la cofradía

Los peces, en la cofradía

Miércoles, 12 de octubre 2011, 03:24

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Si el lunes habíamos sobrevolado en avioneta la zona donde se estaba desarrollando la erupción submarina en busca de evidencias gráficas, ayer tocaba hacer la misma visita, pero esta vez por mar. El rumor que luego se convertiría en noticia de que el helicóptero del Gobierno de Canarias había encontrado «múltiples peces muertos flotando en la superficie» -como detalló el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en una nota de prensa-, hizo que nos pusiésemos manos a la obra desde muy temprano en busca de una embarcación con la que hacernos a la mar. Costó bastante conseguir nuestro propósito, pero, gracias a los compañeros de Antena 3 Canarias, pudimos cumplir con nuestro objetivo de embarcarnos en busca de lo desconocido o, al menos, de esos «múltiples peces muertos»... Zarpamos pasadas las once del muelle de La Restinga junto a los compañeros Jazael Ascanio, Aitor Rodríguez y Beatriz Guedes y a bordo de un precioso velero llamado Eskandaloso propiedad del italiano Donato Marchesini. Él es un marinero aventurero que llegó de casualidad a El Hierro, puesto que su destino era la isla caribeña de Trinidad y Tobago pero, como le pasó a Colón cuando visitó Gran Canaria en la búsqueda de Las Indias, una avería lo obligó a parar en La Restinga y hasta la fecha. Y de eso hace ya siete felices años... Por lo menos su cara así lo demuestra. «Esto es un lujo. vivir aquí es de lo mejor que me ha pasado y no me lo pensé a la hora de dejarlo todo y montar mi negocio con el Eskandaloso. Damos paseos a turistas y buceadores por el maravilloso mar de Las Calmas. Es una gozada», exclamaba este italiano ya medio herreño mientras emprendía rumbo a la zona de la erupción. Donato no paraba de contar anécdotas mientras Jazael hacía piruetas para mantenerse de pie en el barco sin caer al mar mientras grababa para el informativo del mediodía. Y es que el océano no daba tregua y en mar abierto el oleaje era considerable. «Aquí no vemos ningún pez muerto», exclamaba Iñaki López, un vitoriano que llegó a la Isla para ayudar a Donato en su negocio. «Vamos a seguir navegando rumbo a las coordenadas donde se supone que ha sido todo este follón a ver si vemos algo, pero hay bastante corriente y oleaje y seguro que será complicado avistar nada flotando», decía. Mientras, Arcadio Suárez machacaba con su cámara todo el litoral sureste de la isla del Meridiano y se entretenía observando con las embarcaciones de buceadores que estaban en los puntos de inmersión con algún que otro periodista a bordo. «Ya son las doce y media y tenemos que enviar la crónica a Madrid», avisaba Jazael, por lo que nuestra aventura en el bravo mar herreño iba llegando a su fin con la rasquera de no haber visto nada relacionado con la erupción submarina, pero la satisfacción de vivir la experiencia de surcar los mares cristalinos de esta isla a bordo de una estupenda embarcación de 41 pies de eslora. Eskandaloso no defraudó a pesar de tener que ir a ver peces muertos a la cofradía de pescadores.

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