Boxeo

Los Ferino, una familia excelente

23/06/2013
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Primero fue el patriarca, Ceferino Rodríguez Duque, Ferino I, allá por los años cuarenta. No tuvo un heredero. Vinieron cuatro, Ceferino, Isidro y Carmelo, sus tres hijos y el nieto, el quinto de la saga y que hoy, como vigente campeón de España, es el orgullo de una familia excelente.

Mucha de la mejor historia del boxeo canario ha venido representada por sagas ilustres, sellos familiares que sobreviven al paso del tiempo por su legado y ejemplo. Los hermanos Ciclone, los Suárez, los Palenke, Rodri I y Rodri II, los Santana, los Pantera, Mando Peña, Guanchito, Godoy o González  son apellidos asociados a tiempos gloriosos. Y en este privilegiado elenco no se puede dejar fuera a los Ferino, una cadena que comporta hasta cinco protagonistas y de una talla capital para el progreso del deporte del ring en Canarias. Sin ir más lejos, el representante actual de esta cadena establecida en Telde pero originaria de La Isleta es, ni más ni menos, que Ferino V, el mejor boxeador que hay en estos momentos en el Archipiélago.

En 1929 vino al mundo el primer Ferino, púgil del peso ligero que, por cinco duros de la época, se pegaba con el que le pusieran delante. «Había necesidades, había que sacar el dinero de cualquier lado», reconoce su hijo mayor del mismo nombre. Y así, a mitad de camino entre la afición y el hambre, se forjó una carrera meritoria, con veladas recordadas como las que protagonizó ante Álamo, El Cantinflas, o el padre del cantante David Bisbal. «Fue un campeón sin corona porque se ganó la admiración y el afecto de rivales y entendidos, aunque le faltó un título oficial», matizan sus descendientes. Ahí no hizo más que empezar el recorrido de un mote con larguísimo recorrido.

Ferino II (Las Palmas de Gran Canaria, 1954) abarcó desde el gallo hasta el superligero, totalizando cuatro campeonatos de Canarias y tres participaciones en la extinta Primera División de la Liga Nacional de boxeo, que le llevó a tener apariciones por Almería o Cádiz. «Fueron en total 18 combates de carácter amateur. Y con rivales enormes como Kid Tano, Mando Peña, Monzón, Tacoronte, Lelo Suárez...Grandes tiempos aquellos», apunta.

El testigo lo recogió Isidro (Las Palmas de Gran Canaria, 1960), a la sazón Ferino II, con una contribución como púgil más limitada: un par de peleas en el ligero. Pero la vocación sembró una semilla que le mantendría siempre vinculado al boxeo. Fue secretario y presidente de la Federación Insular, en la que ahora ejerce como vocal.

Carmelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1964) brilló, y de qué manera, en el minimosca. Campeón de Canarias varias veces, cosechó un subcampeonato nacional tras perder ante Javier Martínez («una fractura múltiple de la nariz me impidió estar con las condiciones que, seguro, me hubieran hecho obtener otro resultado»). Completó como púgil amateur una treintena de apariciones y, de todos los hijos del primer Ferino, es el que ofrece mejor palmarés. Así lo reconocen sin discusión los implicados.

Claro que faltaba por llegar Ferino V (Las Palmas de Gran Canaria, 1988), quien ha terminado por instalar en los altares a la saga de la que es descendiente. Empezó tarde y para corregir los problemas con el sobrepeso. Bendita la hora que se acercó al gimnasio de los Montaña en Melenara, su primera escuela. Nueve veces campeón de Canarias, dos veces campeón de España amateur, con el añadido de tres platas y un bronce, además de haber peleado en un Boxam (con otro bronce), con salidas al extranjero (Serbia y Polonia) y  ostentar el título nacional del peso wélter en neoprofesional, el próximo 12 de julio disputará en Italia  el título de la Unión Europea.

No tiene techo el último eslabón de una familia que se ha ganado un sitio privilegiado en la cronología más exitosa y celebrada del boxeo en Canarias. Y así lo acreditan sus miembros. En la tierra y en el cielo.