Los dueños de Alegranza son partidarios de una negociación

01/07/2016

Los dueños de Alegranza están «satisfechos» con el fallo del TSJC que anula el Plan Rector de Uso y Gestión del Archipiélago Chinijo, porque obliga redactar el Plan de Ordenación y se acabará el anacronismo de que este espacio natural siga en siendo privado.

Los propetarios de Alegranza creen que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), que anula el Plan rector de Uso y Gestión del Archipiélago Chinijo, «es muy satisfactoria, pero no solo para la familia de los propietarios», la familia Jordán, «sino para todo el Archipiélago Chinijo en su conjunto, como reserva natural que debe protegerse de forma real y efectiva».

Según fuentes de la familia, la clave del fallo está en que, de una vez por todas y después de treinta años, el tribunal ordena a la Administración a que ponga en marcha y apruebe el instrumento de protección de este espacio, que no es otro que el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN).

Los dueños creen que es satisfactoria la sentencia, «porque venimos diciendo desde hace más de quince años que para nosotros resulta totalmente anacrónico que la propiedad de una isla como ésta, que es un espacio natural único, siga en manos privadas; sin embargo», se dijo ayer, «no se nos ha escuchado y nos ha metido en esta vorágine judicial, por eso creemos que esta sentencia es buena, porque va a terminar con este anacronismo después de tantas décadas».

A partir de ahí, señalaron las mismas fuentes cercanas a la familia, «el Gobierno debería sentarse a hablar y fijar un plan de cogestión o gestión compartida, donde se identifiquen los deberes y las responsabilidades de los dueños y de la Administración, o en su caso, iniciar un expediente expropiatorio y fijar un justiprecio para indemnizar y compensar».

Entienden los dueños que la isla es un espacio natural único, patrimonio de todos, que debe protegerse, pero no de la forma en que se ha hecho hasta ahora, donde se ha vaciado de contenido el derecho de propiedad, al privarse del uso de este espacio a base de aprobar normas superpuestas, pero sin darles alternativa, ni una compensación. Por eso creen que ahora se abre una nueva etapa, beneficiosa para todos, porque garantizará una mayor conservación de la isla y a la vez los dueños será compensados, dejando atrás una situación anómala que ha durado décadas.