Las algas más abundantes en El Hierro resistieron a la erupción submarina

14/02/2014

Las dos macroalgas más abundantes en los fondos de El Hierro, la Lobophora variegata y Padina pavonica, resistieron a la erupción volcánica submarina que culminó en marzo de 2012 en la costa sur de la isla, según concluye un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Se trata de la primera investigación que evalúa los efectos de esta erupción marina sobre las algas de la costa herreña y la han desarrollado los biólogos Séfora Betancor, Fernando Tuya, Teba Gil y Ricardo Haroun, junto con el profesor del departamento de Ecología de la Universidad de Málaga Félix L. Figueroa.

Este estudio, publicado en la revista científica internacional "Journal of Sea Research" con el título "Efectos de una erupción volcánica submarina sobre el funcionamiento de dos algas pardas", indaga sobre las respuestas anatómicas y fisiológicas de estas dos macroalgas durante y después de la erupción submarina que tuvo lugar en el Mar de las Calmas entre noviembre de 2011 y marzo de 2012.

Esta erupción marina alteró las condiciones físico-químicas de la costas del sur de El Hierro, en particular la acidificación de las aguas, lo que afectó, en diferente grado, a la morfología, fisiología y fotosíntesis de las dos macroalgas.

Los científicos han determinado que estas alteraciones produjeron una descalcificación temporal del alga Padina pavonica, y una pérdida de compuestos foto-protectores y de su actividad antioxidante, aunque esta especie de alga mostró una gran flexibilidad fotosintética, recuperando rápidamente su actividad fisiológica y niveles de calcificación estándares cuando las condiciones retornaron a la normalidad.

El alga Lobophora variegata tan sólo sufrió una pérdida temporal de compuestos foto-protectores y su actividad fotosintética permaneció inalterada durante el evento eruptivo.

Esta investigación concluye que "a pesar de la notable influencia de la erupción en la acidificación temporal del agua, ambas algas mostraron una alta capacidad de recuperación, una vez las condiciones ambientales volvieron a la normalidad tras la erupción".