Larraín "Jackie" es más que una excelente interpretación de Natalie Portman

07/09/2016
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Con "Jackie", el chileno Pablo Larraín ha tratado de llegar al interior de Jackie Kennedy, mostrar la fascinación que ejercía, pero también los miedos de alguien "cuya humanidad está en peligro". "La interpretación de Natalie Portman es increíble pero la película no podía quedarse en eso".

"Hay toneladas de cosas que pasan detrás de las puertas", más allá de lo que muestran los documentos oficiales, y eso es lo que buscaba Larraín, "colar una cámara en ese lugar y crear una ficción de cómo era" esa realidad más personal.

Tanto la película como la actuación de Portman fueron hoy recibidas con fuertes aplausos en Venecia, donde "Jackie" compite por el León de Oro, un premio al que el realizador chileno ya optó en 2010 con "Post mortem".

Ahora, lejos de las atmósferas intensas y opresivas de sus anteriores películas -como "El club" o "Tony Manero"- Larraín se ha metido de lleno en una historia muy americana, la primera que rueda en inglés y que vio como "una increíble oportunidad" cuando le llegó el guion de manos del realizador Darren Aronofsky, que era el que la iba a dirigir en un primer momento.

Un guion que plantea la muerte de John Fitzgerald Kennedy desde el punto de vista de su mujer, sentada junto a él cuando recibió los disparos en Dallas y viuda con tan solo 34 años. Fue eso lo que atrajo a Larraín del proyecto.

A partir de ahí empezó a trabajar en una figura de la que existía mucha información oficial pero que es "la más desconocida de los personajes desconocidos".

Al respecto, Portman resaltó que hay muchas imágenes y grabaciones de audio de Jackie Kennedy, tanto de su faceta pública como privada y eso les ayudo a comprobar su cambio de personalidad en función de con quién estuviera, principalmente a través de su voz.

Pero más allá de eso y de algunas anécdotas, la actriz reconoció que tuvo que usar la imaginación para muchas de las situaciones que plantea la película. "El día de antes (del asesinato de Kennedy), su gran preocupación era el color del vestido" y después de la tragedia todo cambió, pero de esa situación se sabe menos.

Partiendo de una entrevista en la que Jackie Kennedy recuerda la muerte de su esposo, el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy, el realizador muestra desde el momento del asesinato en Dallas a cómo la viuda organiza el funeral de Estado o la relación que tiene con su cuñado Robert (Peter Sarsgaard), mientras se plantea un futuro completamente diferente al que tenía diseñado.

Con una estructura a base de "flahsbacks", usando el blanco y negro para simular las entrevistas en televisión y unas pocas imágenes reales del entierro de Kennedy, Larraín construye una película interesante y desmitificadora.

La sólida narración atrae al espectador hacia el personaje menos conocido de ese Camelot en el que reinaron los Kennedy y del que Jackie era quizás el personaje más disonante de la familia.

"Es una mujer joven, símbolo para mucha gente, es una madre, una esposa, una esposa traicionada...hay muchos aspectos de ella con los que tuve que trabajar", explicó Portman, cuyo papel ya la sitúa en las quinielas para conseguir su segundo Óscar tras el de "Cisne negro".

La actriz se muestra tímida e insegura cuando interpreta a una Jackie recién llegada a la Casa Blanca; destruida y atacada tras la muerte de su marido, pero también fuerte y decidida cuando toma las riendas para preservar la memoria del presidente de Estados Unidos y la suya propia.