Lapas colgando de las laderas

16/02/2015
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Las manchas blancas que hay en las laderas del Valle de Agaete dejaron de ser un misterio cuando a finales de los años noventa se supo que se trataba de depósitos marinos arrastrados hasta allí por una gran ola. En Teno, en Tenerife, se han descrito también las huellas de un tsunami, y en Lanzarote, se sospecha que hay en Piedra Alta.

La primera ver que se caracterizó el depósito de un tsunami en Canarias fue en el año 2002, cuando los volcanólogos Juan Carlos Carracedo, Francisco Pérez Torrado y otros publicaron sus investigaciones de años y concluyeron que las manchas blancas que había en las laderas del Valle de Agaete eran depósitos marinos arrastrados hasta allí por la ola gigante que provocó el enorme deslizamiento del Valle de Güímar, en Tenerife, en torno a un millón de años atrás.ç

Desde que, gracias los datos estratigráficos, sedimentológicos y geomorfológicos, Carracedo y Pérez Torrado pudieron interpretar claramente que los depósitos de Agaete eran la huella de un tsunami no se había catalogado ninguna otra huella en las Islas hasta que en 2008 el geólogo Juan Jesús Coello publicó el hallazgo de un depósito en Teno, en el norte de Tenerife, que tenía su origen en una ola gigante. Se habló también, explica Coello, de depósitos de este tipo en Piedra Alta, en Lanzarote, pero no se han caracterizado.

«Canarias ha estado afectada  por tsunamis, pero apenas hay registros geológicos», sostiene Juan Jesús Coello, que apunta que sí está documentada la llegada del tsunami que provocó el terremoto de Lisboa de 1755, que afectó a barcos y a una pequeña ermita en el puerto de La Luz, en las Palmas de Gran Canaria. De lo que no hay más documentación que  las propias rocas es de megatsunamis que formaron los grandes deslizamientos de rocas en los flancos de las Islas.

«Todas las Islas», dice Coello, «en algún momento de su historia geológica han sufrido deslizamientos gravitacionales»,  relacionados con la inestabilidad mecánica de los edificios volcánico de las islas oceánicas. Hasta 17 han sido descritos en Canarias en diversos documentos y todos provocaron grandes olas que afectaron a las Islas.
Los primeros conglomerados de rocas, arena, moluscos y hasta huesos de peces localizados tierra adentro e interpretados como depósitos formados por la acción de tsunamis fue en Hawái en 1984. También se han descrito en Cabo Verde y en Canarias, islas todas de origen volcánico y que, como fenómeno inherente a su propio crecimiento, sufren deslizamientos gigantes que provocan megatsunamis con enormes olas que entran cientos de metros tierra adentro.