La vida alternativa de dos lituanas

IBÓN S. ROSALES

Las chabolas están junto a la carretera de Chile, tras la muralla que deslinda el cruce de acceso al antiguo cuartel de Manuel Lois. Yulita y Laura son de Lituania y hace dos meses que viven, por elección propia, en este descampado, en el que trabajan día a día para hacerlo más habitable. Aseguran que la Policía Local les deja estar ahí porque «no molestan».

Dos jóvenes recogen palitos de madera para echarlos al fuego y que dure la llama. Sobre la pequeña fogata hay una parrilla, en ella colocan dos cafeteras individuales, bastante chamuscadas ya, con las que se disponen a desayunar. Ayer fue un día más para Yulita y Laura, dos lituanas de 21 y 22 años que llevan dos meses viviendo en un descampado de la calle Manuel Lois, y que sólo hablan en inglés. Allí han levantado dos chabolas independientes y tienen la estructura de una tercera. También han dibujado un caminito con piedras que conduce a un salón con muebles al aire libre y a cada habitáculo, incluidos un aseo y un baño improvisados. «Es mejor vivir aquí con estas vistas que en un piso», explica Laura, que cuando dice su nombre parece inventárselo. Las inquilinas no entienden a qué vienen tantas preguntas.

Yulita y Laura aseguran que la Policía Local les deja estar ahí. «Saben que limpiamos todo esto, había muchos escombros y estaba todo fatal antes de llegar nosotras», explican. Su objetivo es continuar un mes más «adecentando» y recogiendo la zona, hacerla más habitable. «Dos amigos nos ayudan», dicen. Las lituanas viven solas aunque a veces se quedan con ellas sus amigos «extranjeros».

Están encantadas en la Isla, dicen haber venido porque «hace calor, no como en Lituania que ahora hace mucho frío». También porque la gente es muy «alegre y siempre sonríen», sin entrar en más detalles. Cuando terminen de trabajar en su casa buscarán un empleo ya que actualmente están paradas.

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