La verdad sobre el asesinato de Pablo Espinel

09/10/2016
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Cuidar del rebaño, ordeñar, hacer queso, arar la tierra, plantar… eran el día a día de un joven que crecía robusto y tallado por el esfuerzo y el sudor de su frente. El 31 de agosto de 1972 Pablo Espinel recibió la carta del alcalde de Puerto del Rosario, Guillermo Martínez Soto, en la que le solicitaba ser alcalde pedáneo de Guisguey, sustituyendo a Fortunato González por cambio de domicilio.

Un 27 de abril de 1976 su mujer Agustina Jiménez Vera, que recogía lentejas en una de las gavias cercanas a su casa, en la boca del bonito valle, vio como acababan, en un abrir y cerrar de ojos, con la vida de su marido. El día anterior, sobre las seis de la tarde el legionario A.I.P. que desempeñaba el cometido de vigilancia en la sección de trabajos de su unidad en Puerto del Rosario, se puso de acuerdo con los legionarios J.G.P., J.R.B., R.T.M. y el cabo A.D.T. para evadirse a la península.

Sobre las cinco y media de la madrugada del día siguiente, A.I.P. despertó a los otros cuatro y los condujo al edificio de Mando para iniciar el servicio que tenían encomendado de limpieza. Poco después de iniciada la labor, consiguieron salir del acuartelamiento sin ser vistos y a través de un sendero llegaron hasta la carretera. A.I.P. llevaba consigo el subfusil CETME que tenía asignado para el servicio de vigilancia junto a su dotación de munición. El legionario J.G.P., un aparato de radio robado a un compañero, J.R.B., una armónica robada también a un compañero y R.T.M,  cinco cartillas de licenciamiento robadas de la oficina de Mayoría.

Sobre las diez de la mañana llegaron a Guisguey, donde advirtieron una casa de campo a unos 400 metros de distancia. Deciden dirigirse a ella a solicitar agua, comida y ropa de paisano. El cabo A.D.T y el legionario J.G.P bajaron con el subfusil, tras discutir con sus compañeros la necesidad de llevarlo para amedrentar al morador. Los otros tres legionarios esperaron en una loma cercana.

En las cuadras de la casa y tras discutir, Pablo Espinel echó a correr, J.G.P a una distancia de unos ocho metros disparaba por la espalda a Pablo. La bala le alcanzó en la parte posterior de su hombro izquierdo, por debajo de la articulación escapulo-humeral, con salida en el hemitorax derecho a la altura del primer espacio intercostal. Un disparo por si solo ya mortal.

Pablo, moribundo, a duras penas consiguió huir hasta el interior de su casa, donde en su dormitorio guardaba una escopeta de caza, una hispano-inglesa de un solo caño, que le había regalado su cuñado Eusebio para una perdices que estaban comiendo en las gavias. Sin poder cargarla para defenderse, el cabo A.D.T. que le había quitado el arma a su compañero al ver correr a Pablo y a menos de un metro de distancia, descargó una ráfaga de balas sobre el cuerpo de Pablo Espinel. La corta distancia de los disparos hizo que la munición atravesara su cuerpo.

El cabo y el legionario al ver que su esposa Agustina corría a ver lo sucedido, huyeron hacia donde estaban sus compañeros. Sobre las cinco de la tarde fueron detenidos en unos tarajales junto al mar en la Rosa del Agua, a unos pocos kilómetros de Guisguey. Horas antes, Benito Espinel, encontraba el cuerpo sin vida de su hermano en la puerta de su habitación que junto al vecino José Gutiérrez pensaron que Pablo se había suicidado al verlo sobre la escopeta. Mientras, Agustina llevaba algunas horas escondida, presa del pánico, en una casa cercana.

El asesinato, cruel e inhumano fue erróneamente contado, de la forma mas injusta que se puede, culpabilizando a Pablo Espinel de su muerte por haber sacado la escopeta. Tras muchas entrevistas, las frases más usadas fueron Se suicidó él solo, A quien se le ocurre sacar una escopeta, Si no hubiera sacado la escopeta estaría vivo…y un sinfín de habladurías que fueron corriendo de boca en boca, hasta el punto que al asesinado lo convirtieron en asesino.

Donativos para la plaza Pablo Espinel.  Para realizar donativos para la plaza Pablo Espinel de Vera, todos los interesados pueden hacerlo en la cuenta de la Asociación de Vecinos Los Pajeros de Guisguey: Caja Rural de Canarias ES 143058 6118 2027 20019225.