La vecería se ceba con el olivo majorero

23/09/2016

La vecería, ese fenómeno que se resume en que un árbol frutal un año da y otro no, se ha cebado esta vez con el olivo majorero. La campaña de la aceituna en Fuerteventura está previsto que caiga entre un 60 y un 70%, que en kilos supone una bajada de los 90.000 de 2015 a unos 25.000. Ajena al año ruin, la almazara del Cabildo empezó a moler.

Año ruin, vecería, como quieran llamarlo, lo cierto es que la campaña de recogida de aceituna en Fuerteventura está previsto que baje entre un 60 y un 70%, esto es que de los 90.000 kilos cosechados en 2015 se pase a unos 25.000, lo que en litros de aceite de oliva virgen extra se quedan en unos 3.000. La razón posible hay que buscarla en la floración -que tiene lugar desde febrero hasta abril- y que el frío interrumpió, baraja Jacob  Negrín Carmona. Este técnico agrícola de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo desde el pasado 5 de septiembre puso en marcha la almazara insular con arbequinas, que es la variedad más temprana.


Esta interrupción de la floración de los olivos de este año por causas climáticas no resultó general en toda Fuerteventura, matiza Negrín mientras continúa con su tarea de cargar la almazara que moltura 600 kilos de aceitunas por hora. La excepción se dio en la zona de Pájara y Mesque, donde no se produjo una merma sino, muy al contrario, la cosecha aumentó «como si en esa parte oeste de la isla hubiera como un microclima que no soportó el frío de los meses de febrero a mayo».


La almazara del Cabildo Insular funciona en la granja de Pozo Negro desde 2006 para los agricultores de manera gratuita y lo hace a razón de entre cinco y diez kilos de aceitunas necesarios para obtener un litro de aceite de oliva virgen extra. La molturación arranca cada día en torno a las cuatro de la madrugada y se extenderá hasta mediados de octubre, esto es un mes y medio. Después, toca repartir el aceite entre el sector olivero que en Fuerteventura es irremediablemente agricultura de secano frente al olivo peninsular.
Tras la variedad verdial, pasarán por la almazara la picual, la hojiblanca y la verdial, que es la última pero también la que secularmente se ha adaptado a los suelos y la escasas lluvias de la Maxorata. «Los antecedentes históricos apuntan a que los olivos verdiales se plantaban por los menos desde el siglo XVIII y que perduraron por su resistencia a la salinidad y a la pertinaz sequía de la isla», apunta Jacob Negrín.

"¿Qué si el aceite majorero es caro?". A la disminución de la cosecha de aceitunas, hay que sumar un año más que muchos agricultores optan por la molturación en almazaras privadas, con lo que la actividad también se reduce en la granja insular de Pozo Negro donde, subraya el técnico agrícola, el aceite «no sale hasta tener las analíticas sanitarias correspondientes».


La campaña de la aceituna en Fuerteventura no se reduce por parte de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca a la molienda de la fruta sino que engloba una tarea de divulgación y concienciación medioambiental que se traduce en que el sector trae «una aceituna limpia y de más calidad». A estos agricultores -profesionales o de tiempo libre- Negrín Carmona recomienda sobre todo que «es conocerlo: sus plagas y tratamientos y prácticas de poda», al tiempo que recuerda que en Fuerteventura el olivo es un cultivo de secano por lo que requiere mucha agua, lo que eleva el coste de producción.


«¿Si el aceite de Fuerteventura es caro? Para mí, ni caro ni ni barato para ser una producción local que no hay que comparar con las de la Península donde los olivos crecen como las tuneras en Canarias y no requieren riego, como sí resulta indispensable en la isla».