La irrupción que acaba con un feudo conservador

David Ojeda
DAVID OJEDA

De la nada, Podemos saltó a los titulares la noche del 25 de mayo de 2014. Hace solo 19 meses. Una formación política telegénica asaltaba el Parlamento Europeo con cinco diputados, obtenidos en buena medida por los 39.924 votos que le había confiado la provincia de Las Palmas.

Esa noche, esta historia se ha contado varias veces, alguien apedreó el cartel con la cara de Pablo Iglesias que estaba pegado en la ventana de Canarias por la Izquierda, en la capitalina avenida de Primero de Mayo. Fue un incidente aislado, sin eco ni repercusión mediática. Muchos pensarían que Podemos era flor de un día, un artefacto político sin más recorrido. Pero no, con Las Palmas de Gran Canaria como uno de sus bastiones, Podemos hoy suma 69 escaños en el Congreso, dos de ellos pertenecientes a la provincia de Las Palmas, uno a la de Santa Cruz.

La capital de la provincia oriental ha volcado con un movimiento en su sismógrafo político de importante relieve. Desde que José Manuel Soria logró la Alcaldía en mayo de 1995, rara ha sido la ocasión en la que el Partido Popular no ha dominado en ella. El pasado domingo fue la fuerza más votada en Las Palmas de Gran Canaria con 55.884 votos el 28,64%). Pero ya lo había sido en mayo a la circunscripción del Parlamento de Canarias, donde la candidatura encabezada por Noemí Santana acabó contando a su favor 38.946 apoyos ciudadanos.

Podemos ha ido aumentando su techo desde los 19.109 electores que barrieron para su lado en las Europeas de mayo de 2014. Solo un año después se duplicó esa cantidad con las autonómicas. Y el apoyo se disparó en la histórica noche del 20D.

Podemos sumó 135.930 votos en la provincia de Las Palmas, 114.002 en Gran Canaria. En esta Isla se convirtió en la fuerza más votada en cuatro municipios, la capital, dos feudos muy asentados en el electorado de Nueva Canarias como Agüimes (4.360 votos, 27,81%) y Santa Lucía de Tirajana (8.081 votos, 26,81%) y Arucas, donde suele ser el PP la fuerza más votada, con 5.540 votos, el 26,16%.

Ese ascenso de Podemos demuestra que no solo ha robado votos a su izquierda, como se le suponía. A Podemos se le pone en la trinchera que enfrenta al PSOE, por aparente proximidad ideológica, pero en su ascenso ha hecho mucho más daño al Partido Popular e incluso a formaciones de carácter nacionalista. Y es que Podemos ha culminado las elecciones como la segunda fuerza más votada en Canarias, por encima del Partido Socialista. Es cierto que la formación morada tiene un diputado menos, pero tuvo más votos (230.667 por 217.195), que las candidaturas que llevaron de la mano al PSC y Nueva Canarias.

Si hace 19 meses Podemos irrumpió con fuerza, situándose como el tercer partido más votado en las europeas, ahora ya es una realidad consolidada en Canarias. Un proyecto político que ha aprovechado que el propio José Manuel Soria ha lastrado la imagen del Partido Popular en su capital histórica, para refrendarse como la opción favorito de los habitantes de una ciudad que ya no es tan azul.