La impunidad de los ‘okupas’

C.G

La vida se truncó hace unos tres años para los vecinos que viven en el bloque de la calle Fernando Sagaseta, 37, en el Valle de Jinámar. Okupas han invadido dos pisos, tapiados por insalubres, y los ruidos y las molestias son constantes, especialmente de madrugada. Ya no saben a donde acudir porque nadie les hace caso.

Han tocado ya casi todas las puertas. La primera denuncia la pusieron hace unos tres años en el Instituto Canario de la Vivienda, que pertenece al Gobierno de Canarias, propietario de los pisos. Nadie les ha respondido. Lo intentaron en la empresa pública Fomentas, en Urbanismo, en la Policía Local y Nacional, pero tampoco ha funcionado. Sostienen que las quejas caen en saco roto. Hasta han informado a Endesa de que los ocupantes de la vivienda están enganchados a la luz de otras casas, con cables que cuelgan de la fachada sin pudor, pero ni siquiera la eléctrica ha hecho nada.

Hace varios años atrás, el Gobierno regional decidió tapiar las escaleras que dan acceso a dos viviendas, 1º A y B, de la calle Fernando Sagaseta, 37. No se podía vivir en las casas por su mal estado. Pero este hecho no ha sido impedimento para que los okupas hayan hecho directamente un boquete en la pared y abierto una puerta en la fachada trasera, debajo de los dormitorios de los demás vecinos. Hasta han construido escalones. Los ruidos y las molestias son insoportables de madrugada, explican los residentes. Además, tiran la basura en los parterres, que se mantienen allí durante días, provocando malos olores y atrayendo a moscas que se arremolinan en el lugar.

La vida se ha hecho imposible para algunos vecinos que no pueden dormir por los escándalos y golpes de los moradores que han invadido las viviendas con total impunidad, sin que nadie solucione el problema. Lo más curioso es que hace meses atrás el Ayuntamiento de Telde, a través de Fomentas, financió el arreglo de las 180 viviendas de los bloques de la calle Fernando Sagaseta, incluido éste. Pintaron el exterior del edificio y también los huecos abiertos de forma ilegal. Tampoco dijeron nada de los cables eléctricos que cuelgan desde las ventanas o las conexiones de aguas que se ven a simple vista.