La ilustradora argentina Agustina Guerrero retrata la adolescencia en "Nina"

EFE

La ilustradora argentina Agustina Guerrero se dio a conocer gracias a las redes sociales con la "Volátil", pero ha sido una especie de hermana pequeña, "Nina", la que este mes ha saltado de la pantalla de su ordenador a las librerías de la mano del sello juvenil Montena.

Mujeres de entre 18 y 34 años de Argentina, México, Colombia y España componen el perfil de los lectores que tiene en su perfil de la red social Facebook esta joven ilustradora que, según desveló en una entrevista con Efe, aprendió a dibujar por su "cabeza dura".

La misma testa de la que hace años salieron las historias de "Volátil", un cómic que comenzó siendo "100% autobiográfico" pero que, con el tiempo, ha pasado a contar las anécdotas y vivencias de otras personas que la autora observa en su entorno.

"A lo mejor yo, como Agustina, nunca hubiera dicho algunas cosas, pero la 'Volátil' no tiene límites a la hora de hablar, y habla por mi", expresó la ilustradora.

Gracias a este personaje, Guerrero se ha dado cuenta de que las mujeres, sean de donde sean, son "muy parecidas" y así ha conseguido no sentirse "tan loca" a la hora de encajar en lectoras de países tan diferentes.

Pese a que la "Volátil" aún no ha tenido la llamada de ninguna editorial, si que sirvió de anzuelo para que el sello juvenil de Random House Mondadori se fijara, y confiara, en su autora para crear una "mini-Volátil" que encajara entre sus lectores.

Así, por encargo, nació "Nina. Diario de una adolescente". Un libro de viñetas que describen a una joven de 16 años a la que le gusta "abrir los ojos debajo del agua", "tocar un abrigo con pelito" y "sentarse en el sillón de su abuela".

"Nina es un personaje femenino -puntualizó la argentina- porque está creada por mi, me sería muy difícil hacer un personaje masculino porque no puedo saber cómo sienten".

Para hacer este personaje adolescente, esta ilustradora enamorada de Ricardo Liniers y fan absoluta de Maintena y Quino, tuvo que subirse a la máquina del tiempo e intentar recordad los "millones de sensaciones", vivencias y pensamientos que tenía a esa edad.

Un trabajo que amplió con la observación de los adolescentes de hoy y, aunque encontró "diferencias", consideró que pese a estas seguía habiendo factores comunes como el primer amor o la relación con la familia.

"En Nina pueden verse reflejadas también mujeres de 20 o 30 años y me asombra porque ahora la adolescencia se alarga y perdura por más tiempo", destaca Guerrero.

Este análisis de la realidad humana, descrito con incisivas reflexiones de apenas cinco palabras, es lo que hace que el dibujo pase un segundo plano o, más bien, que texto y dibujo se fundan en una unión perfecta.

Así lo reconoce Guerrero: "Al hacer una viñeta lo que más me interesa es la idea, por eso mis dibujos son simples, de trazo limpio, y colores planos. Quiero que sean viñetas claras y que la idea se pueda entender rápidamente".

El futuro de esta argentina afincada en España pasa por "vivir de esto", aunque, como reconoció, "cuesta bastante".