La afición y el Málaga examinan a Las Palmas

Tras dos semanas de peligrosos tropiezos ante rivales directos, el equipo de Juanito se somete al exigente plebiscito del Gran Canaria. Ante el Málaga, adversario gestado para mayores retos que vive la misma situación, es preceptivo ganar convenciendo a un anfiteatro inquieto.

Alberto Artiles Castellano
ALBERTO ARTILES CASTELLANO

El coliseo grancanario se convierte en foro de discusión sobre el presente y futuro de Las Palmas. El exigente y fiel gentío local contemplará una pugna de gladiadores desesperados venidos a menos que tratan de escapar del infierno. Pero será el émulo anfitrión el que mayor botín pondrá en juego tras dos batallas sin triunfos que celebrar, que ha estado últimamente al amparo de los resultados ajenos y que cuenta con tres puntos de desventaja ante su rival, el Málaga. Llega el equipo andalusí, capitaneado ahora por Juan Ramón López Muñiz, con similares apuros, en plena reconstrucción con el lastre concursal y en proceso de adaptación a la pérdida de su más eficaz arma, Salva.

La preocupación latente que ya mostró el anfiteatro amarillo en su última cita no es baladí, pues no disfruta del espectáculo del triunfo desde hace tres largos meses, cuando venció sin vacilación y apenas resistencia a un Alavés que parecía moribundo. Esta rémora, no así lejos de la Isla, ha frenado el despegue definitivo de un equipo que no podrá disponer de un valor seguro en defensa: David García; mientras que recupera a Juanma. El pulgar del respetable al final del duelo decidirá el sufrido destino de uno de los dos contendientes.

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