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Juan Mayorga: «El teatro, por su pequeñez, es más libre»

Juan Mayorga: «El teatro, por su pequeñez, es más libre»

El Premio Nacional de Literatura Dramática 2013 ha visitado la Isla para participar en las Jornadas Escenas y Dramaturgias Contemporáneas, organizadas por el Aula de Teatro de la ULPGC.

Jueves, 1 de enero 1970

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El Premio Nacional de Literatura Dramática 2013,Juan Mayorga, pudo presenciar esta semana cómo los integrantes del Aula de Teatro de la universidad grancanaria se acercaban a su obra Angelus Novus a través de una lectura dramatizada. También participó en un debate en el que reivindicó el teatro como un espacio de reflexión y resistencia.

Juan Mayorga es una de las voces más autorizadas de la actual escena teatral española. Reconocido con el Premio Nacional de Teatro 2007 y con el Premio Nacional de Dramaturgia 2013, estos días ha participado en unas jornadas sobre teatro actual en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, coordinadas por Nacho Cabrera.

«El teatro me hace feliz porque ocasiona reuniones, a veces, en teatros muy grandes y, otras veces, ocurren fenómenos como el de esta tarde, donde un grupo de estudiantes van a presentar un acercamiento a mi obra», subrayaba el dramaturgo.

Mayorga se mostró ilusionado con la posibilidad de que el teatro mordiera a los universitarios y se convirtiera «en una experiencia importante para ellos», explicaba antes de su cita el autor de El chico de la última fila, una obra que se representa en los teatros españoles y que inspiró a la multipremiada películaEn la casa, del galo François Ozon.

«Es un honor para mí que se haya llevado al cine y ahora parece que también se va a adaptar para la gran pantalla La lengua en pedazos», apunta el autor sobre esta pieza teatral centrada en un diálogo entre un inquisidor y Santa Teresa de Jesús que le ha valido el Premio Nacional de Literatura Dramática 2013. «Los premios son algo que he de agradecer. Es una muestra de respeto pero, para mí, el auténtico premio es que mis textos levanten reuniones».

Y en esos felices encuentros, Mayorga pretende representar la vida para que el público la examine detenidamente. «La gente percibe que el teatro, por su pequeñez, es más libre que otros medios. En el teatro se puede hablar de cosas de un modo que en otros medios no se puede hacer. Creo que la gente percibe el teatro como un espacio de resistencia y debemos estar a la altura».

De hecho, en su opinión, el deber del dramaturgo es hacer frente a la capacidad del poder contemporáneo de «invisibilizar las cosas. Buscan añade que miremos hacia otro lado y que nos distraigamos con otras cosas. El teatro puede presentar lo que está pasando de forma útil. Vivimos en un tiempo y un país en el que la injusticia y la corrupción económica y moral atraviesan la sociedad. Es bueno que el teatro hable de esa coyuntura, que sea político y de urgencia». También entiende que los creadores no solo deben limitarse a predicar la libertad y la dignidad, sino que deben ejercerla y, para eso, hay que buscar un espacio que hable de lo imperecedero: «la fragilidad del ser humano y el anhelo de belleza».

Las últimas obras suyas que se han representado en la Isla, ambas en el Cuyás, han sido La tortuga de Darwin (2008) y Hamelin (2009), esta última precisamente dirigida por Nacho Cabrera.

Otro canario, Juan José Afonso, se está convirtiendo en el director de cabecera de Mayorga, al llevar recientemente a escena El crítico y El arte de la entrevista. «Es un director muy valioso», afirma Mayorga, que también ha debutado en la dirección con La lengua en pedazos.

ESCRITURA. Mayorga muestra una pequeña libreta. En ella va interceptando ideas, conversaciones, palabras que se convierten en personajes que crecen o se desmoronan en sus páginas. En los próximos días coincidirán en la cartelera tres de sus obras La lengua en pedazos, El chico de la última fila y El arte de la entrevista. Otros textos suyos nunca se han representado; como Siete hombres buenos, que el canario Rafael Rodríguez intentó producir, El cartógrafo, que solo se representó en Francia, o El jardín quemado.

EN PROCESO. Ahora está dirigiendo los ensayos de una nueva producción teatral, Reikiavik, inspirada en la batalla ajedrecística del estadounidense Bobby Fischer y el ruso Boris Spassky.

FILOSOFÍA EN ESCENA. «Para mí, filosofía y teatro nacieron juntos», cuenta Mayorga. «Ambos nacen del conflicto. Lo que hace la mejor filosofía también lo consigue el teatro; suspender al espectador ante buenas preguntas. Para mí la filosofía es una pasión y un plan de vida, aunque no creo que sea una materia profesional. Todos estamos llamados a ser filósofos», sostiene.

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