Hace 20 años que llegó la primera patera a Canarias

29/08/2014
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Este jueves se cumplieron 20 años de la llegada a Canarias de la primera patera procedente de África. Arribó a la costa de Fuerteventura y a bordo iban dos jóvenes saharauis. Durante estas dos décadas han recalado por mar en las Islas cerca de 100.000 personas, el mayor número los años 2006 y 2007. En lo que va de año apenas han llegado 6 cayucos.  

El 28 de agosto de 1994 llegó a  Fuerteventura la embarcación que se estima que inauguró la ruta canaria de la inmigración. A bordo de la patera llegaron dos jóvenes saharauis y su viaje apenas duró un día. Tras ellos llegaron ese año otros ocho inmigrantes y luego siguió el goteo de pateras, unas pequeñas embarcaciones con un puñado de personas a bordo que hacían el viaje desde las costas africanas más próximas a las Islas en apenas 20 o 24 horas. Usaban una ruta conocida por los pescadores de una y otra orilla y el número fue aumentando progresivamente hasta alcanzar las 375 en 2002. A bordo ellas llegaron ese año casi 10.000 personas y al siguiente, otras tantas. El fenómeno comenzaba ya a ser preocupante, pero sólo estaba empezando.

Las pateras fueron hasta 2005 casi las que únicas embarcaciones con inmigrantes (salvo los barcos chatarra) que llegaban a las Islas, sobre todo de Lanzarote y Fuerteventura, pero a partir de ese año todo cambió y empezaron a arribar otro tipo de barcos, los cayucos, de mayores dimensiones, que partían desde más lejos, de Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea Conakry..., y en los que cabían hasta 200 personas que hacían viajes de ocho y 10 días. Arribaban ya a cualquier punto de Canarias.

«Nadie sabía entonces, ni aquí, ni en Madrid, qué era un cayuco», recuerda José Segura, delegado del Gobierno en Canarias entre 2004 y 2008, la época «más dura» de un fenómeno, a su juicio, «sin precedentes en la historia». Hasta ese momento, asegura el ahora diputado socialista por Tenerife, «hubo una pasividad intelectual» y una «indiferencia egoísta» respecto a la inmigración que se tradujo, cuando se desató el fenómeno, en «actitudes indecentes por parte de muchos políticos y periodistas, salvo honradas excepciones que comprendieron el fenómeno como humanitario».

José Segura recuerda con desagrado titulares en prensa del tipo «nos invaden, nos van a echar, vienen con enfermedades, pero nada más lejos de la realidad», dice, al tiempo que asegura que se sintió «muy solo» en un momento en el que arribaron a las Islas 31.600 personas, casi el 90% de los inmigrantes que llegaron a España en 2006. Guarda buen recuerdo de la Guardia Civil y su Unidad de Helicópteros, de la Unidad de Tierra del Ejército..., de los que «trabajamos durante cuatro años con perspectiva humanitaria». También guarda un especial recuerdo del entonces presidente canario, Adán Martín, «el único que tuvo una actitud impecable, frente a la no tan honrosa de algunos miembros de su Gobierno y diputados nacionales como Paulino Rivero». Tampoco «ni uno solo de los 60  diputados del Parlamento de Canarias  -reprocha- visitó, ni se interesó» por los inmigrantes de los campamentos que se montaron para atenderlos.

Diez años después de aquellos episodios, José Segura, cree que Canarias «sigue mirando para otro lado» y diciendo «allá se las arreglen» en Lampedusa, en Chipre..., los lugares a los que ahora están dirigiéndose los inmigrantes, pero advierte de que «África se volverá a poner en pie».

Y con un suspiro concluye: «Parece que nos hemos olvidado de cuando aquí llegaban hasta 1.500 personas al día».
Cifras a las que se ha puesto rostro

Cifras y rostros.

En las dos décadas transcurridas desde que llegó la primera patera, a Canarias han arribado 100.000 inmigrantes. Se desconoce cuántos se han quedado por el camino, pero gracias a los datos minuciosos incluidos en el amplio reportaje firmado por Nicolás Castellano que la Cadena Ser emitió ayer se puede saber que al menos 1.770 cuerpos se pudieron enterrar. También en el reportaje se da voz y rostro a las cifras. Muchos inmigrantes han contado su experiencia de camino a Canarias y cómo viven ahora.