Expedición científica

Fármacos en el volcán Tagoro

24/10/2016
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El 15 de octubre arrancó la vigésimo segunda campaña del proyecto Vulcano que lidera el IEO y que, tras la erupción del volcán submarino de El Hierro, estudia su fase de desgasificación, que aún sigue activa. En esta nueva expedición al entorno del volcán bautizado como Tagoro, además, se buscan microorganismos que puedan dar lugar a fármacos.

Desde que hace cinco años entrara en erupción el volcán submarino de El Hierro, Ana Díaz-Marrero no veía el momento de poder recoger muestras  de una zona «única y singular» desde el punto de vista microbiológico. Esta química orgánica, investigadora en el Grupo de Productos Marinos del Instituto Universitario de Bio-Orgánica Antonio González (IUBO) de la Universidad de La Laguna (ULL),  cree que los microorganismo marinos que viven en el entorno del volcán Tagoro producen moléculas que podrían tener una aplicación biomédica, es decir, que valgan para desarrollar fármacos.

Díaz-Marrero está accediendo a poblaciones microbianas «más valiosas» y, sobre todo, «diferentes» a las que muestrea buceando a profundidades inferiores a 20 metros próximas a la costa. Su primera campaña oceanográfica la hace a bordo del buque Ángeles Alvariño y enmarcada en el proyecto Vulcano II que lidera el Instituto Español Oceanografía (IEO). «Contacté con Eugenio Fraile [investigador principal del proyecto y jefe de campaña] y, aunque no soy miembro del proyecto, me ha permitido embarcar y tener acceso a las muestras» dragada en el entorno del volcán.

Las muestras las extrae de pequeños organismos adheridos a rocas, corales, esponjas o sedimentos. Cada uno, dice Ana Díaz-Marrero, tiene un microecositema al que accederá con técnicas de cultivo en laboratorio. Una vez  aisladas las especies de bacterias y actinobacterias las cultivará de manera independiente para luego iniciar los estudios químicos con el objetivo de obtener moléculas «interesantes» para el desarrollo de fármacos.

Hasta llegar a esas moléculas le queda un largo camino de laboratorio y es muy seguro que «nunca vea el fármaco» porque hasta que se desarrolle «pueden pasar 20 o 30 años». En su proyecto, que se desarrolla en la ULL financiado por el Cabildo de Tenerife a través del Programa Agustín de Bethencourt, colabora Pharmamar, líder en el descubrimiento de fármacos anticancerígenos de origen marino.