«Esta escalera no nos sirve de nada»

Lo que iba a ser una fiesta acabó en rapapolvo. La inauguración de la escalera mecánica de San Antonio lo único que facilitó fue que la queja de los vecinos subiera más rápido. Los residentes del barrio querían un ascensor pero el Ayuntamiento optó por una escalera mecánica que no soluciona los problemas de las personas con sillas de rueda. 
Carmen Mederos bajaba ayer los largos escalones de San Antonio con una silla de ruedas que portaba otro vecino. Esta mujer que coge «ocho guaguas diarias» para poder salir de la trampa en que se ha convertido el barrio de San Antonio quería demostrar que las escaleras mecánicas que ayer inauguraba el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria eran inservibles para las personas con movilidad reducida. «Esto es una tontería porque aquí pones un ascensor y se arregla todo el problema», explicó.
El diseño del proyecto ha sido tan disparatado que sólo el último tramo de la escalera dispone de un salvaescaleras adaptado para personas con movilidad reducida. Pero su utilidad es nula: primero, porque en sentido subida las personas con sillas de rueda no pueden llegar hasta el dispositivo; y segundo, porque en sentido bajada conduce a unos escalones infranqueables para este tipo de personas.
Se optó por el salvaescaleras en el tramo final porque la estrechez de la zona impedía continuar con las escaleras mecánicas.