España quiere pluralidad y consenso

CANARIAS7

En un país como España, donde la crisis económica ha transformado por completo el tejido productivo, las relaciones laborales, las pautas de consumo y hasta los comportamientos sociales, era impensable que la política no se viera alcanzada por esos cambios. Los resultados electorales de ayer son una consecuencia más de ese nuevo ciclo que se abrió en 2008 con el inicio de la crisis y que ahora, con la recuperación económica aún en fase incipiente, afronta otra etapa con un modelo bien diferente: el bipartidismo ha muerto y el poder legislativo queda en manos de una pluralidad de partidos, con lo que es necesario articular alianzas para la gobernabilidad. No es la primera vez que las Cortes se enfrentan a un escenario con un partido que gana las elecciones pero que carece de mayoría absoluta, pero sí que se estrena España en esta situación en la que solo hay un pacto entre dos que supera los 176 escaños: el del PP y el PSOE, que hasta hace poco parecía casi imposible. Las urnas, por tanto, fuerzan al diálogo y que un país apueste por la pluralidad y, por extensión, por el consenso, no debe ser contemplado como un riesgo, sino como un claro mensaje de unos ciudadanos que, cansados de sufrir los estragos de la crisis, piden a los legisladores que estén a la altura de las circunstancias. Ahora habrá que ver si estos dan la talla. En clave canaria, el castigo al Partido Popular, que tuvo una victoria arrolladora en 2011, es más que evidente. El tiempo ha dado la razón a quienes advertíamos de que José Manuel Soria estaba llevando al PP isleño a una peligrosa pérdida de apoyos. No solo dilapidó su crédito y su capital político personal, sino que su condición de ministro canario se volvió contra los intereses de su partido porque, a fin de cuentas, son escasas las ocasiones en que, sentado en el Consejo de Ministros, ha dado muestras de pelear para defender los intereses de su tierra. Tampoco sale bien parado el Partido Socialista, que ve cómo Podemos le arrebata la condición de segunda fuerza en votos. En cuanto a Coalición Canaria, no sale bien parada, al quedarse sin presencia en Las Palmas y acusar una bajada importante en Santa Cruz de Tenerife. Es innegable que era muy difícil para CC colocar su mensaje en estas elecciones, pero no es menos cierto que es preciso una reflexión a fondo sobre el resultado en la provincia oriental y en especial en Gran Canaria. Respecto a las nuevas formaciones que entran en las Cortes, Podemos lo hace con fuerza pero sin llegar a superar al PSOE, mientras que Ciudadanos queda por debajo de sus expectativas. Ambos tienen ahora que administrar ese resultado para, por un lado, dotarse de la cohesión que aún les falta y, por otro, demostrar su capacidad de contribuir a lo que han decidido los españoles: una España plural para que, desde el consenso, la salida de la crisis sea obra de todos y, además, lo sea en beneficio de todos.