NBA

El sueño americano de Walter 'Edy' Tavares

El jugador caboverdiano Walter ‘Edy’ Tavares, de 24 años y 2,21 metros de altura, espera su turno en la franquicia Atlanta Hawks para demostrar que posee potencial para triunfar en la NBA. El canterano del Herbalife Gran Canaria, que ha logrado hacerse un hueco en la plantilla entrenada por Mike Budenholzer en su segundo año en la mejor liga del planeta, prosigue su etapa de aprendizaje y crecimiento con ilusión, hambre y confianza plena en sus posibilidades.

Atlanta Hawks tiene un plan con Walter Edy Tavares y moldea a su antojo al futuro protector del Philips Arena. Apostó por la torre canterana claretiana en el Draft de 2014 y, tras deslumbrar con los Austin Spurs en la pasada edición de la Liga de Desarrollo (promedió 9,2 puntos, 8,3 rebotes, 3,3 tapones y 15,5 de valoración) y participar en 11 partidos con la franquicia NBA, con la que debutó en el Madison Square Garden (firmó 2,3 puntos, 1,9 rebotes y 3,5 de valoración), se ganó un puesto en el plantel de una de las mejores franquicias de la Conferencia Este para la presente temporada.

La progresión del jugador de Maio es meteórica y ofreció su mejor versión defensiva y ofensiva tanto en la Liga de Verano de Las Vegas como en la pretemporada (aplastó a los Memphis Grizzlies de Marc Gasol con 15 puntos y diez rebotes), aunque no participó en la exhibición de sus compañeros ante Washington Wizards (114-99) en el primer partido de esta temporada y dispuso de tres minutos en la visita a los Philadelphia 76ers de Sergio Rodríguez (104-75). Esta madrugada recibe a Sacramento Kings.

“Estoy centrado en entrenar para mejorar cada día y, si caen algunos minutos, mejor para mí porque jugar siempre es bueno”, asegura Tavares, quien conforma un juego de interior de garantías con estrellas como Dwight Howard y Paul Millsap, y con los exACB Mike Muscala (Rio Natura Monbus Obradoiro) y Tiago Splitter (Laboral Kutxa).

El interior africano absorbe y aprende a una velocidad de vértigo. Ya toma decisiones y cree en sí mismo hasta convertirse en una auténtica amenaza en el uno contra uno. Le pidieron que se adaptara a la velocidad y al alto ritmo de juego de la NBA, y lo hizo. Le pidieron que fuera más ágil para rebotear e intimidar, y, cuando entra a la pista, lo resuelve con creces. Su capacidad de trabajo, sus valores y su humildad le tienen deparado un futuro prometedor junto a esos jugadores que no hace tanto tiempo veía por la televisión.

“He mejorado físicamente porque aquí se incide bastante en ese aspecto y, además, realizo mucho trabajo individual, Creo que ahora soy mucho más rápido y eso está claro que ayuda mucho. Noto mejoría física porque entreno sin parar. Sinceramente, no sé si es así, pero la gente me lo dice”, declara.

“Estamos muy contentos con su progreso y por su manera de entender el juego”, admitía en una entrevista su entrenador Mike Budenholzer, entrenador asistente de Greg Popovich en San Antonio Spurs (1996-2013), donde conquistó cuatro anillos de la NBA, y, desde la campaña 2013-2014 dirige a Atlanta Hawks, donde fue elegido como mejor entrenador hace dos temporadas tras completar un balance histórico de 66 triunfos y 22 derrotas, que propició el título de la División Sureste, aunque cayeron ante los Cleveland Cavaliers en la final de la Conferencia Este por un claro 0-4. 

“Mike Budenholzer me pide que corra el campo lo más rápido posible y que coja rebotes e intimide mucho con tapones. Quiere que pida el balón en ataque, que busque la mejor posición en la zona para aprovechar los espacios debajo del aro y también que tenga movilidad para garantizar las penetraciones de los exteriores”, argumenta.

Sobre Howard, uno de los interiores más dominantes de la competición, con ocho participaciones en el All-Star, cinco veces en el mejor quinteto de la NBA, cuatro en el mejor quinteto defensivo y elegido tres veces como el mejor defensor de la Liga (2009-2011), Tavares subraya que está «muy feliz» por compartir vestuario con uno de sus ídolos. «En Gran Canaria tenía una foto suya en la residencia y ponía sus vídeos para aprender. Ahora tenerlo aquí es como el que ve un fantasma, no parece que esté en vivo. Es increíble y me ayuda mucho. Tras los entrenamientos, jugamos uno para uno y lanzamos juntos tiros libres», relata. 

UN CORAZÓN AMARILLO VITALICIO

Walter Samuel Tavares Da Veiga cumple su séptimo año jugando al baloncesto. Empezó con 17 años en las categorías de formación del Club Baloncesto Gran Canaria y, tras ganar presencia a las órdenes del técnico Carlos Frade en el Unión Baloncesto La Palma en la campaña 2011-12, alternó el filial claretiano con el primer equipo en la siguiente, cuando debutó ante el Unicaja el 6 de enero de 2013.

Tras cumplir tres campañas en el primer equipo del Herbalife Gran Canaria, donde promedió 10,5 puntos, 5,5 rebotes y 1,8 tapones, 13,4 de valoración en la competición doméstica, y 8,9 puntos, 7,8 rebotes, 1,9 tapones y 16,6 de valoración en la Eurocopa en su último curso, siendo escogido en el mejor quinteto de una competición en la que acarició el título, el jugador de Maio quiso continuar su carrera deportiva en la NBA, pero no se olvida de la Isla ni de los aficionados del Granca.

Desde Estados Unidos celebró a lo grande la obtención de la Supercopa Endesa, el primer título oficial en la historia del Club Baloncesto Gran Canaria.

«No me sorprendió que ganáramos la Supercopa Endesa porque veníamos haciendo un buen trabajo durante las últimas tres o cuatro temporadas. Se veía venir que estábamos a las puertas de conseguir algo muy importante para la Isla y para la entidad, pero, sinceramente, pensaba que sería en la Eurocup. Estaba convencido de que llegaría dentro de poco, aunque lástima que no fue en aquella final europea ante el Khimki”, analiza.

Tavares tampoco pierde detalle de la actualidad de otra de sus grandes pasiones, la Unión Deportiva Las Palmas, y reconoce que se siente abrumado por las múltiples muestras de apoyo y de buenos deseos que recibe de la gente en las redes sociales.

«Echo muchísimo de menos la Isla y su gastronomía. Me encanta la Playa de Las Canteras. La gente no para de demostrarme su cariño y recibo muchos mensajes de ánimo y fuerza. Todos me dicen que tenga suerte. En el salón de mi casa tengo las banderas de Cabo Verde y de Canarias, van siempre conmigo», señala.

El interior caboverdiano añade que «me encanta ver los partidos de mis equipos porque Gran Canaria es mi segunda casa. Siempre me acuerdo de los buenos momentos y agradezco que ahora animen a Atlanta Hawks».

Tavares asegura que, durante los primeros meses en Estados Unidos, le costó la adaptación «por el idioma y porque la gente va más a su rollo».

«Venía de un sitio maravilloso como Gran Canaria, donde todo el mundo tiene que ver contigo y te sientes muy cómodo, casi como si estuvieras en familia. Al principio me costó porque aquí cada uno va a lo suyo», dice.