El Palomar, desokupado

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Un antiguo hotel conocido como El Palomar situado en la calle Secretario Padilla, de Guanarteme, y que estaba siendo habitado ilegalmente por casi 60 personas, fue desalojado ayer por orden judicial en una operación en la que participaron decenas de agentes de la Policía Nacional.

La operación comenzó a las siete de la mañana, cuando un amplio dispositivo policial acordonó la zona en un radio de seis manzanas y procedió a la entrada al edificio. Se trata de un antiguo hotel que llevaba abandonado desde hace más de una década y que era conocido en la zona como El Palomar. Tras el desalojo, el edificio fue tapiado por una cuadrilla del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Desde el pasado día 24 de noviembre, un grupo de okupas se pusieron manos a la obra para rehabilitar este inmueble que estaba «lleno de basura, excrementos de palomas, cucarachas y ratas», declaró uno de los expulsados por la policía. Tras meses de trabajo de adecentamiento en el que participaron más de 50 personas, el día cinco de mayo se procedió a la puesta en marcha del Centro Social El Palomar, una acción desarrollada por los propios okupas y que pretendía ofrecer a todo el que quisiese la posibilidad de participar en talleres culturales gratuitos, enseñanza de idiomas, comida compartida, etc... «para así ayudar a los que lo necesitasen y colaborar en dinamizar la zona», dijo uno de sus cooperantes.

Esta iniciativa había contado incluso con el beneplácito de muchos vecinos, que colaboraron en la reconstrucción del inmueble porque «así al menos no estaba vacío y dejaba de ser un foco de infecciones», relató Lorenzo González asomado en su ventana justo en la esquina.

Pero ayer, una orden judicial dictada por el Juzgado de Instrucción número 7 tras la denuncia de uno de sus propietarios derivó en el desalojo inmediato de este inmueble de cinco plantas, que se produjo sin incidentes y con total normalidad.

"Era un lugar para existir de forma libre".

Las casi 60 personas que fueron desalojadas en una acción policial que comenzó a las siete de la mañana de ayer, se quedaron sin «capacidad de reacción» tras verse «en la calle», como relató Javier Martín, un catalán que llevaba varios meses viviendo en El Palomar y colaborando en sus talleres: «Había gente de muchos lugares diferentes y no era una casa okupa como muchos piensan, sino un punto de encuentro cultural y un lugar para existir de forma libre», relató. «Todos los vecinos colaboraban con nosotros y nunca hubo ninguna queja de nadie, es más, hasta colaboramos en que disminuyese la delincuencia en la zona», dijo mientras cargaba con sus pertenencias.

«Pasamos mucha vergüenza porque parecíamos delincuentes. Incluso echaron de mala manera a personas mayores y niños que estaban durmiendo porque todo ocurrió a las siete de la mañana», se lamentó Filippo Schavene, italiano de 22 años.

En este sentido, el grancanario Javier Martín que colaboraba de manera activa con los talleres que se realizaban en El Palomar, aclaraba que «esto no es un sitio donde la gente venía a dormir, fumar o beber, para nada. Llegaban personas que necesitaban ayuda y con ganas de trabajar enseñando y aprendiendo cosas de los demás. Se le dio una nueva vida al barrio y muchos de los vecinos así nos lo agradecieron», declaró.