El cazador de imprudentes

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

El vehículo radar de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria recorre cada día las calles para controlar la velocidad en las principales vías de la ciudad. Muchos ya lo conocen y extreman las precauciones, pero otros tantos conductores imprudentes burlan los límites establecidos y son sancionados por este discreto vehículo. Laureano Reyes y Francisco Medina son dos de los 10 componentes del departamento de radar del cuerpo policial, agentes veteranos que han visto de todo en la carretera y que cada día controlan que las velocidades sean respetadas. Su jornada empieza a las seis de la mañana en el cuartel de Miller Bajo. Nada más llegar, el agente Reyes realiza tareas administrativas como rellenar boletines de denuncia, escanear negativos, realizar informes, etc... mientras su compañero acude al Centro de Control de Tráfico para recoger las denuncias de los radares de la Avenida Marítima. Horas después, se montan en el Peugeot 306 para hacer la ronda. Este vehículo, donado por la DGT, cuenta con una unidad ZP en el maletero, una cámara Multanova 6F, un sensor de radar Doomper, un trípode y un mando B6 con el que controla todo el dispositivo y establece los límites para sancionar a los conductores. La cámara es analógica, aunque está previsto que se adquiera una o dos digitales el próximo año. La ruta suele ser bastante similar cada día y controla calles como 504 Viviendas, Diego Vega Sarmiento, Ctra. General del Norte, Hoya del Enamorado o Juan Dguez. Pérez. En estas vías, las velocidades son elevadas, con el consiguiente riesgo para la circulación y los peatones. «La gente no es consciente del peligro que conlleva correr con los vehículos. Ojalá no tuviésemos que multar a nadie», se lamentaba Laureano Reyes, quien recordaba con tristeza cuando multó hace poco un coche «circulando a 152 km/h por la Avenida de Escaleritas». La siniestralidad en la Avenida Marítima, en notable descenso. Desde que se implantaron los radares de pórtico en la Avenida Marítima, el descenso en el número de siniestros ha sido notable, según datos ofrecidos por la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Según palabras de la subcomisaria Delia Martín, «desde 2004 hemos pasado de velocidades muy altas en esta vía a una media de 101 a 120 como media de las más elevadas. Siempre recordaré el día 1 de noviembre de 2004, cuando el radar que está situado en las inmediaciones del cementerio de Las Palmas, captó la imagen de una moto de gran cilindrada circulando a 232 km/h», dijo la responsable del departamento. Además, confesó que «el otro día estuve con una asociación de afectados de accidentes de tráfico llamada Aspaym Canarias y, al hablar con ellos, una se da cuenta que todo trabajo que se realice es poco comparado con el daño tan grande que provocan las altas velocidades en la carretera». En esta vía hay seis pórticos con radares.

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