El 16% del pescado analizado en las Islas tenía ciguatera

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Canarias se convirtió este jueves en el epicentro europeo de la investigación científica sobre la ciguatera, una intoxicación producida por la ingesta de peces afectados por una biotoxina propia de mares tropicales. En las Islas, de los 500 análisis realizados en el último año en la ULPGC, un 16% dio positivo por este agente.     

Representantes de seis países europeos (Alemania, Chipre, España, Francia, Grecia y Portugal) se dieron cita este jueves en la capital grancanaria, en el marco del proyecto de seguridad alimentaria Eurocigua, para poner en común los avances en la lucha contra la expansión de la intoxicación alimentaria ciguatera por el consumo de pescado.

La elección de Gran Canaria no es casual. Aquí se encuentra el centro de control de la ciguatera asignado por el Gobierno de Canarias, el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Y además, Canarias es el único lugar de España donde se han constatado casos de intoxicación alimentaria por este motivo: 96 afectados por once brotes entre 2008 y 2014, según los datos que maneja el Instituto de Salud Carlos III.

En estos datos no se incluyen, en todo caso, las tres últimas intoxicaciones, registradas a fines de 2016 en Tenerife y La Palma. De este extremo informó este jueves Natalia García, investigadora del proyecto en el IUSA, quien aseguró que de los más de 500 análisis realizados en la universidad, básicamente a medregales y meros, un total de 80, esto es, un 16%, dio positivo por presencia de biotoxinas.

En estos casos, lo que se hace es destruir la partida del pescado intoxicado para evitar la propagación de la enfermedad, que no es grave pero sí es de declaración obligatoria. La Viceconsejería de Pesca ha declarado la obligatoriedad de realizar análisis en peces grandes: medregales de más de 15 kilos; petos de más de 20 kilos; pejerrey de más de 9 kilos; abades de más de 7 kilos; meros de más de 22 kilos; picudos de más de 130 kilos; sierras de más de 8 kilos; y espadas de más de 110 kilos. Aquí, la talla de los peces es importante porque resulta determinante para alcanzar concentraciones importantes de toxinas.

El director del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez, explicó que el Gobierno tiene un convenio con la ULPGC para la investigación de la ciguatera en las Islas por valor de 70.000 euros y resaltó la necesidad de controlar la enfermedad.

El valor del control de esta enfermedad fue resaltado este jueves por el vicerrector de Investigación de la ULPGC, José Pablo Suárez, a la vista de que puede convertirse en «un problema emergente de Salud Pública».

En el caso del Mediterráneo no ha habido constatación oficial de intoxicación de población por ciguatera, aunque es cierto que sí se ha detectado la microalga que produce la biotoxina responsable de la enfermedad, la ciguatoxina, tal y como explicó la directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, Ana Canals.