ENTREVISTA

Antonio Arnáiz: "Los guanches canarios hablaban euskera"

02/11/2012

Immunólogo español destacado por sus investigaciones sobre la historia genética de los grupos étnicos e hipótesis lingüísticas alternativas, el también profesor de la Universidad Complutense de Madrid habla de la conexión entre guanches, egipcios, vascos y bereberes.

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— ¿Cuáles son las inscripciones en roca íbero-guanches localizadas en Fuerteventura?
— Estas inscripciones fueron llamadas latinas porque no se dieron cuenta de que eran ibéricas de tipo levantino. Están localizadas por toda Fuerteventura y, en menor cantidad y extensión, en Lanzarote.


— ¿Tienen algunas características propias estas inscripciones de Fuerteventura?
— Sí , el resto son líbico-bereberes probablemente procedentes del norte de África y se han encontrado en las siete islas. Las íbero-guanches, solo en Lanzarote y Fuerteventura.


— Usted sostiene que estas inscripciones rupestres son obra de pescadores del litoral valenciano que venían hasta Canarias tras el atún.
— Hay documentación de viajes de fenicios antes de Cristo  a Azores. La tecnología circum-mediterrane que no implicó intercambios de genes (teoría de Cavalli-Sforza, hoy desechada) se transmitía a todos sus pobladores. El Mediterráneo fue un refugio glaciar muy poblado con más intercambios culturales que  genéticos. La navegación de ibéricos de la Península a Fuerteventura y Lanzarote es prácticamente de cabotaje, siguiendo la línea de costas. Es relativamente fácil de efectuar. Si establecieron bases comerciales, permanentes o no, estos pescadores para salazones  y otros procesamientos de pescado es especulativo. Menos especulativo es que escribiesen en la roca frases cortas o palabras, de significado religioso funerario en su mayoría, ya que están ahí. Probablemente lo hicieron con ocasión de la muerte de algún compañero y por sus  creencias. Las dataciones no serian muy alejadas de pocos siglos antes o después de Cristo, que es cuando se hablaba este tipo de lenguaje ibérico.


— En la Isla de Lobos existe un yacimiento que en principio parece fenicio y que apunta a una industria de salazón de  pescado.
— Las salazones de pescado del sur de la Península ibérica eran en su mayor parte de ibéricos autóctonos. También se ha desechado la idea de que todo lo arqueológico que se encuentra al sur de la Península es fenicio o foráneo. El garum era un condimento puramente ibérico muy apreciado en  Roma: consistía en cabezas de túnidos maceradas con fuertes especias. Las estaciones de salazón de pescado ibéricas también tenían fama en Roma. Lo más probable es que la factoría de salazón de la Isla de Lobos fuese ibérica o un préstamo cultural a guanches autóctonos.


— ¿Qué tenemos en común los canarios, egipcios, bereberes y vascos?
— Al menos que las lenguas que se hablaban estaban emparentadas entre  sí o eran muy similares. Este grupo de lenguas incluía la íbera, que hoy modificada hablan los vascos, como apoyaron ya los grandes estudiosos vascos de la Edad Media y posteriores y el mismo Humboldt. Que el vasco es íbero, era presupuesto hasta la mitad del siglo pasado, cuando los brillantes Antonio Tovar y Koldo Michelena dijeron lo contrario pero con matices. La escuela española que dice que sigue a estos autores  ha sido radical: dice que el vasco y el íbero no tienen nada que ver. Hoy el pope del estudio del iberismo, Jurgen Untermann, se ha reconvertido al vascoiberismo y llama a este grupo de lenguas, que nosotros llamamos usko-mediterráneas, de sustrato mediterráneo. También incluimos al líbico-bereber, con lo cual en Canarias se hablaría en tiempos prehistóricos guanche (una lengua usko-mediterranea) y se escribiría bien con caracteres líbico-bereberes y también por  los pescadores foráneos e  hipotéticamente por guanches de Fuerteventura y Lanzarote en inscripciones rupestres íbero-guanches. También Federico Krutwig, en su obra Garaldea, nos dice cómo se nombró a un obispo vasco en la conquista de Canarias por hispano normandos, ya que los vascos de las expediciones aseguraron que los guanches hablaban euskera.


— Usted sostiene que el euskera sirve para descifrar lenguas antiguas y que, en base a esta lengua, el código de Hammurabi no recoge leyes sino un texto funerario. ¿Tan equivocados han estado durante años y años de investigación?
— El euskera es un remanente del ibérico. La hipótesis mantenida es que  estas y  otras lenguas mediterráneas   son muy parecidas. Esto lo hemos corroborado en nuestros estudios. Nosotros vemos que el código de Hammurabi dice otra cosa, utilizando una metodología fonética  y semántica (significados) perfectamente descrita en nuestras obras. No vamos a decir que no nos hayamos equivocado alguna de las hipótesis de traducción en todo lo que hemos escrito. Sin embargo la hipótesis de las lenguas usko-mediterraneas es confirmada por los resultados, siguiendo una metodología mucho más estricta que las de los especialistas en mesopotámico. Los llamados especialistas son incapaces de traducir hipotéticamente la mayoría de las tablillas mesopotámicas que aparecen y ademas, varían la metodología según el traductor y para cada tablilla, a su acomodo. Las Cuevas de Altamira fueron falsas durante varias decenas de años a causa de las teoría de profesores interesados, con prejuicios. También ahora en el yacimiento de Iruña Veleia muy próximo a Vitoria, se precipitaron a decir que lo que se encontraba era falso y hemos tenido que organizar un congreso internacional el 24 de noviembre en Vitoria para  esclarecer los hallazgos de inscripciones vascas e ibéricas del siglo III  de nuestra era.