José Luis Rodríguez Zapatero.

Las nuevas amenazas de muerte a Iglesias y Zapatero disparan la tensión ante el 4-M

Gobierno y PP intentan rebajar la crispación pero vuelven a intercambiar acusaciones de promover la polarización

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Desde el Ministerio del Interior niegan que haya un efecto contagio pero dos nuevas cartas con amenazas de muerte y balas dirigidas de nuevo a Pablo Iglesias y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero han disparado la tensión a falta de cinco días para las elecciones en Madrid. El Gobierno y el PP hicieron este miércoles sendos llamamientos a rebajar la crispación, mensajes que descafeinaron de inmediato con un nuevo cruce de acusaciones de ser los promotores de la escalada de tensión.

El sobre interceptado el martes en Correos y dirigido a la Dirección General de la Guardia Civil iba destinado a Iglesias, como se pudo comprobar en la nota de amenazas que contenía y que iba acompañado de cuatro proyectiles. Es la segunda carta intimidatoria dirigida al líder de Podemos y candidato su partido en las elecciones del 4 de mayo. En ambas las amenazas eran extensivas a su pareja, la ministra Irene Montero, y a sus padres. En el mismo centro logístico de Correos en Vallecas fue interceptado otro paquete con Zapatero como destinatario. La nota escrita con tinta roja y letra temblorosa iba en una caja de disco compacto envuelta en celofán y decía: «Zapa: alimaña dañina, insulsa, ignorante que hizo y sigue haciendo tanto daño a España. Ojalá le revienten las meninges por las cejas». También incluía dos balas de arma corta de 38 milímetros.

Ya son siete las misivas con amenazas de muerte enviadas en una semana altos cargos y dirigentes políticos. Dos para Iglesias, y las cinco restantes para los ministro del Interior y de Industria, la presidenta de la Comunidad de Madrid, la directora general de la Guardia Civil y el expresidente del Gobierno. Todas tienen características comunes, salvo la remitida a Reyes Maroto por una persona con problemas mentales, que ya ha sido identificada e interrogada por las fuerzas de seguridad, y que contenía una navaja al parecer ensangrentada.

El secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, se negó a hablar de un efecto contagio, si bien reconoció que las amenazas de muerte son hechos «graves» que no se deben silenciar, como han pedido algunos expertos para evitar que surjan emuladores.

LAS CLAVES:

  • Segunda carta. El líder de Podemos era el verdadero destinatario de una nueva misiva enviada a la Guardia Civil.

  • Siete amenazas. Marlaska, Maroto, Díaz Ayuso, María Gámez y el expresidente Zapatero también han sido amenazados.

  • Concordia. Ciudadanos promueve sin éxito que todos los partidos firmen una manifiesto para rebajar la crispación.

No reviste la misma gravedad que las cartas con balas, pero la Fiscalía ha recibido las denuncias del Ministerio de Consumo y la organización de consumidores Facua contra una empresa que a través de su página web vende camisetas con el rostro de Iglesias en una diana y frases como «Temporada de caza al marqués», «Se busca vivo o muerto», «El comunista bueno es el comunista muerto preso». En esa misma web se venden camisetas laudatorias de Santiago Abascal y de unidades militares.

«Punto final» y «serenidad»

En este clima envenenado y con las elecciones en Madrid a la vuelta de la esquina, desde el Gobierno y el PP reclamaron bajar el diapasón. El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, pidió a todas las fuerzas políticas poner «punto final» a la escalada verbal. También Pablo Casado reclamó «serenidad» para que la crispación no se traslada a a la calle.

Pero a renglón seguido ambos se lavaron las manos por la responsabilidad en el fomento del clima de tensión. Ábalos precisó que «las acciones» que llevan a este clima tóxico «siempre vienen precedidas por los discursos, y los discursos los hacen personas a las que cabe exigirles mucha responsabilidad». No puso nombres ni siglas pero no hace falta mucha imaginación para deducir a quién se refería.

Más explícito fue el líder del PP, que culpó al PSOE de alimentar «la tensión» porque «le conviene» azuzar «las bajas pasiones» para moviliza a su electorado. En España, prosiguió, «no hay un problema de convivencia sino un problema de polarización» política que viene «instigada por un Gobierno desesperado porque va a perder estrepitosamente las elecciones».

En medio de este cruce de reproches la iniciativa del candidato de Ciudadanos, Edmundo Bal, para que todos los partidos suscriban un Manifiesto por la Concordia no tuvo el menor eco. En el texto se señala que «los demócratas tenemos la obligación moral de actuar ante la escalada de tensión que amenaza con romper la convivencia».

Un juez investiga la misiva con balas dirigida a Ayuso

El Juzgado de Instrucción 1 de Rubí, en Barcelona, acordó ayer la apertura de diligencias después de que los Mossos d'Esquadra le informasen del hallazgo de una carta con dos balas dirigida a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. El sobre fue localizado en el centro de distribución de Correos de Sant Cugat del Vallès y contenía en su interior dos proyectiles del calibre 22, según confirmó la propia candidata del PP.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, telefoneó este miércoles a Ayuso para avanzarle los últimos datos de la investigación iniciada por la Policía autonómica catalana, que está tratando de identificar al autor de las amenazas.

Según fuentes policiales, las balas enviadas a la presidenta madrileña son similares a las encontradas en la misiva remitida a la Dirección General de la Guardia Civil y que ponía de nuevo en la diana al líder de Podemos, Pablo Iglesias. La carta contenía tres balas del calibre 22 y una del 7,62, el mismo proyectil utilizado en los sobres que recibieron la semana pasada Iglesias, Marlaska y la directora del Instituto Armado, María Gámez.

Las fuerzas de seguridad siguen investigando la autoría de estas amenazas y si tienen relación entre sí. Se ha descartado la relación con la misiva que recibió la ministra de Industria, Reyes Maroto, con una navaja aparentemente ensangretada. El remitente, un hombre con transtornos mentales, ya ha prestado declaración y se encuentra en libertad, sin medidas cautelares, a la espera de ser citado por el juez.

Fuente jurídicas reconocen que el hombre, vecino de la localidad madrileña de El Escorial y diagnosticado de esquizofrenia, presenta además graves problemas de salud por lo que su declaración fue «muy complicada». Durante el interrogatorio reconoció además que llevaba años enviando misivas intimidantes a a varios dirigentes públicos como el diputado de Bildu Jon Iñarritu o el responsable del Departamento de Seguridad Nacional, el general Miguel Ángel Ballesteros.