otantes ejercen su derecho al voto en el Colegio Pinar del Rey en Madrid / Efe

Distancia de seguridad

Ayuso necesita mantener a Vox a distancia y el PSOE impedir que le arrebaten el liderazgo de la izquierda

JUAN CARLOS VILORIA

Las largas colas que se han formado desde primera hora de la mañana a la puerta de los colegios electorales en Madrid han hecho disparar todas las expectativas. ¿Será el síntoma de que los llamamientos catastrofistas al votante a parar el fascismo han conseguido remover los caladeros de una izquierda desmotivada? ¿O será que la obligada distancia de seguridad del peligro de contagio ha alargado artificialmente la fila de votantes?. Otra opción es que se cumplan los estudios demoscópicos que han detectado en los últimos días de campaña un centro derecha hiper-movilizado. Según algunos estudios hasta un 89% del habitual votante de PP, Vox o Ciudadanos confesaba su decisión de acercarse a las urnas. Esta gran movilización rozaba un cierto nivel de euforia colectiva. En la izquierda la cifra equivalente de sus habituales votantes determinados a participar era diez puntos menos (79%) De una u otra razón dependerá el resultado final de este pulso histórico entre izquierda y centro- derecha. Una izquierda que después de algunas vacilaciones de enfoque decidió lanzarse a captar el voto reactivo de sus simpatizantes. Lo que se viene a llamar: votar en contra. Votar contra los que ponen en peligro la democracia en palabras de mismísimo presidente del gobierno el último día de campaña.

Habrá que ver si al votante de Madrid que, según el presidente del CIS José Félix Tezanos, es mayoritariamente de izquierdas le ha llegado a asustar el fantasma del «gobierno de Colón» o el ocaso de la democracia si gana el centro derecha. Pero a pie de calle también se detecta que en Madrid se está votando el 4 de mayo en clave de pandemia. Que se está premiando o castigando cómo se ha gestionado la catástrofe. Si el modelo liberal del gobierno PP-CS dejando la mano abierta para hostelería y cultura; confinamientos selectivos, hospitales prefabricados, funciona como reclamo electoral. O es el relato de la izquierda sobre recortes, fallecimientos en residencias, enfrentamiento con Moncloa, el que se impone. Sin embargo no hay que perder de vista que hoy se están jugando también otras partidas dentro de los bloques. Lo que podría entenderse como mantener la distancia de seguridad entre PP y Vox de una parte y entre PSOE, más Madrid y Podemos de otra. Si el PP consigue una buena distancia de seguridad con Vox, se abriría paso tesis de Pablo Casado que la unión del centro derecha en torno al PP hace posible ganar a Sánchez en una generales. Si el PSOE consigue mantenerse como la fuerza mayoritaria del bloque de izquierda impedirá que empiece a especularse con la debilidad de su liderazgo y que otras regiones se animen a adelantar comicios para apuntarse al festín.