Seguidores de Trump en Arizona. / AFP

Biden, a falta de dos estados para convertirse en presidente de Estados Unidos

El demócrata podría tener la llave de la Casa Blanca hoy mismo si se mantienen las proyecciones de que Nevada y Arizona le son favorables y terminarán el recuento de votos en las próximas horas

M. PÉREZ | M. GALLEGO

La Presidencia de Estados Unidos se desvelará probablemente a últimas horas de hoy en una foto-finish digna de una carrera de atletismo olímpica. Joe Biden, que lleva la ventaja tras hacerse en la pasada noche con los decisivos votos de Wisconsin y Michigan, y Donald Trump mantienen la mirada sobre unos pocos cientos de miles de papeletas que quedan por escrutar en Georgia, Nevada, Arizona, Pensilvania, Alaska y Carolina del Norte. Aunque es dudoso que este último territorio y Pensilvania ofrezcan datos de su recuento hasta la próxima semana. El primero ya anunció que quiere hacer una contabilidad sin presiones extra y Pensilvania dispone hasta el próximo martes para recibir los votos de los militares y del correo postal. En cambio, a los condados de Nevada y Arizona les quedan bolsas mínimas de sufragios que podrían terminar de revisarse esta tarde-noche (hora española) si no se producen imprevistos.

Tras unas elecciones históricas con más de 157 millones de votantes –la participación más elevada desde 1908, en que también un 3 de noviembre se enfrentaron el republicano William Howard Taft y el demócrata William Jennings Bryan–, a Biden le bastaron 20.000 papeletas en Wisconsin y otras 60.000 en Michigan para alcanzar más de 250 compromisarios del Colegio Electoral que le allanan el camino a la Casa Blanca.

A falta de una Junta Electoral como en España, la asignación depende de cálculos propios o externos hasta el final oficial, de modo que unos medios atribuyen al demócrata 253 delegados y otros 264; números en cualquier caso que le colocan al borde de la victoria puesto que son necesarios 270 para acceder a la gobernación del país y Trump reunía anoche 214. Reales, porque él mismo ya se autoadjudicó los triunfos en Georgia y Carolina del Norte mientras anunciaba recursos en otros territorios contra el escrutinio.

Si la diferencia ha sido ajustada en ambos Estados, la tendencia es parecida en los que aún abren sacas de votos. En los cuatro más decisivos, quedarían por contar únicamente 1,7 millones de papeletas y todo apunta a que Nevada y Arizona –donde ha sido fundamental el voto hispano– se decantarán por el aspirante demócrata. Aunque hasta la tarde de ayer había múltiples combinaciones ganadoras –19 por parte de Biden y 14 en el caso de Trump–, los modelos se han reducido tras los resultados de Michigan y Wisconsin. Pensilvania es el gran tótem de la elección, ya que supone 20 delegados, pero al exvicepresidente le valdría cualquier combinación que incluya a dos de los Estados en liza: Georgia (16 compromisarios), Carolina del Norte (15), Arizona (11) y Nevada (6 votos). Mientras tanto, el líder republicano necesita del beneficio de cuatro Estados para no tener que recoger sus objetos personales del Despacho Oval.

Estados clave

Los votos han ido cayendo poco a poco del lado de Biden, que en un primer momento acusó sus derrotas en Florida y Ohio. No obstante, el demócrata se ha recuperado con victorias en estados como Michigan, que en 2016 dio su apoyo a Trump.

En paralelo al empuje de Biden, EE UU se ha alejado cada vez más de una transición pacífica, con el presidente decidido a enredar el proceso en los tribunales y a arengar a sus bases para defenderle en las calles. Los demócratas mantienen la calma, con la esperanza de que cuando todos los votos estén contados las matemáticas sean tan abrumadoras que las estratagemas del mandatario republicano sean inútiles. El exvicepresidente de Obama se apuntó ayer tres de los cuatro representantes de Maine -uno de los dos únicos Estados que legalmente puede dividir el resultado-, además de los diez de Wisconsin. En este último la diferencia era de 20.500 votos, apenas el 0,6% del total, lo que permitió a la campaña de Trump pedir un recuento al quedar por debajo del 1%.

Pensilvania es imprescindible para Trump, pero este estado es el único Estado donde Trump no puede impedir que se sigan recibiendo votos, porque el Tribunal Supremo ya se pronunció sobre eso el miércoles de la semana pasada, dos días después de que el mandatario jurase a Amy Barrett como nueva jueza del tribunal. Tan reciente era su nombramiento que la propia Barret eligió quedarse fuera de la decisión al no haber tenido tiempo de estudiar el caso, para frustración de su mentor.

El líder republicano cuenta desde hace mucho con el voto de esta jueza para decidir la presidencia a su favor si no logra ganarla en las urnas. Dos días después de reunirse con ella el 21 de septiembre en el Despacho Oval, Trump dijo que era «muy importante» que su nominada fuera confirmada en el cargo antes de las elecciones para que pudiera «parar esta estafa que los demócratas están sacando», en referencia al voto por correo que ya se anticipaba en proporciones astronómicas.