Oriol Junqueras y Pere Aragonès, durante la celebración anoche de los resultados electorales.. / EFE

Aragonès plantea un Govern amplio con los soberanistas

El candidato de Esquerra llama a abrir una «nueva etapa» y emplaza a Sánchez a negociar la amnistía y un referéndum

CRISTIAN REINO Barcelona

Noche agridulce para ERC. Una vez más, los republicanos se quedaron con la miel en los labios. El fantasma de que son expertos en ganar encuestas y en perder elecciones les sigue persiguiendo. Venció en las últimas generales, pero le falta la joya de la corona, las autonómicas catalanas, su asignatura pendiente. Pero lo de ayer no fue lo de 2017. Ganó el PSC, ERC fue segunda. Sin embargo, Pere Aragonès está llamado a ser el próximo presidente de la Generalitat. El candidato republicano habló de jornada histórica y compareció en la noche electoral como el próximo presidente de la Generalitat. Cuarenta años después, ERC puede volver a tener un presidente de la Generalitat. Aragonès puede suceder a Josep Tarradellas.

Esquerra quedó por delante de JxCat y tendrá la iniciativa en la búsqueda de socios para la investidura y para formar un gobierno. El líder republicano habló de abrir una «nueva etapa» y emplazó a formar un Govern amplio a las fuerzas que están a favor de la autodeterminación y la amnistía (JxCat, la CUP y los comunes).

Elecciones Catalanas 2021

Según el republicano, el independentismo Cataluña ha hecho historia, porque ha superado por primera vez el 50% de los votos. «Iniciamos una nueva etapa», dijo. Aragonès emplazó a Pedro Sánchez a sentarse a negociar. «Es la hora de resolver el conflicto», afirmó. «Es la hora de resolverlo votando» en un referéndum, señaló. A la comunidad internacional, le pidió que se implique en la resolución de la cuestión catalana.

El resultado fue, eso sí, muy ajustado. Los republicanos obtuvieron 33 escaños y tienen en su mano la presidencia de la Generalitat. Pero lo van a tener muy complicado. Podrían mirar hacia la izquierda, aunque desde el independentismo no se lo perdonarían nunca.

Presión de JxCat

Pero si ERC apuesta por reeditar un Govern independentista, tendrá a JxCat y la CUP muy crecidos, porque mantienen una posición de fuerza. Los posconvergentes venderán muy caros sus votos. Y la CUP, que advierte de que con sus votos siempre pasan cosas, salió ayer muy reforzado, al pasar de cuatro a nueve escaños. La presión sobre Aragonès será muy fuerte. En campaña, Laura Borràs aseguró que si el secesionismo superaba el 50% habría que reactivar la declaración unilateral de independencia. Ayer habló de «consecuencias políticas».

La CUP, mientras, reclamó un referéndum antes de 2025. Estas serán las condiciones que le pondrán sobre la mesa a Aragonès para sellar una nueva alianza. El otro elemento de presión que estará encima de la mesa será la amenaza de la repetición electoral. ERC derrotó a JxCat por 34.000 votos y un escaño de diferencia, por lo que la pugna por la hegemonía del soberanismo sigue en al aire. JxCat había planteado los comicios como un doble plebiscito. Como un duelo entre los secesionistas y los no independentistas, ganado claramente por los partidarios de la ruptura. Y también como un plebiscito entre JxCat y ERC. En este último, la victoria fue pírrica.