Giorgia Meloni con Silvio Berlusconi, en una imagen de archivo tomada en manifestación contra el Gobierno de Italia. / AFP

Giorgia Meloni, la exministra de Berlusconi, dará un mitin con Olona en Marbella

Al frente del partido Fratelli d'Italia, que ella misma fundó, compite por la derecha con Matteo Salvini de la Lega

MATÍAS STUBER

Giorgia Meloni, 45 años, es la mujer que dirige los destinos del partido de ultraderecha italiano Fratelli d'Italia (Los hermanos de Italia). Con tanto éxito que ya le está compitiendo el espacio electoral al jefe de la Lega, Matteo Salvini. El exasesor de Donal Trump, Steve Bannon, la califica como «la cara racional del populismo de derechas». Cuenta con su propia canción, el 'Io sono Giorgia', un éxito viral en Youtube y levanta admiración entre sus adeptos. Este domingo, Meloni hará campaña a favor de Macarena Olona, la candidata de Vox a la Presidencia de la Junta, en un mitin que se celebrará junto a Santiago Abascal en Marbella. Será la primera política de fuera que intervendrá en la campaña de las elecciones en Andalucía.

El partido de Meloni está en auge. Ya se ha dicho. De hecho, encabeza las encuestas para las elecciones generales previstas en Italia para marzo de 2023. ¿Pero quién es Meloni? No es un rostro nuevo en la política institucional italiana. En 2008, Silvio Berlusconi la eligió como ministra de Juventud y Deporte para el gobierno que entonces presidía. Meloni abandonó el partido de Berlusconi (Popolo della Libertà) en 2012 y fundó entonces Fratelli d'Italia. En 2014 se convirtió en la primera mujer en estar al frente de un partido italiano. Al contrario que Salvini, en sus apariciones públicas, Meloni prescinde de gestos y discursos que tienen su origen en una visión nostálgica de Mussolini.

Meloni es una política que fascina a sus fieles hasta tal punto que su canción, el mencionado 'Io sono Giorgia', no deja de causar furores en la red. En ella se puede escuchar como traza un perfil de sí misma muy en sintonía con las corrientes conservadoras que vuelven a hacerse un hueco en el continente europeo: «Yo soy Giorgia, una mujer, una madre y una cristiana. No creo en un Estado que anteponga los derechos de los homosexuales a los del resto de ciudadanos. Nos quieren robar nuestra identidad, convertirnos en parte parental 1 y parte parental 2».

Patria y familia. Esas son las temáticas que más preocupan a Meloni. La canción, que en un principio estaba pensada para desacreditarla, consiguió el efecto contrario. Hasta sus sobrinas acabaron bailando al son de la voz de su tía. Con una mezcla entre un tono de voz sosegado y temperamento italiano, ha conseguido que todo el país la escuche. Detrás de su figura, en apariencia delicada, se esconde una política dura e implacable. Al contrario de lo que ocurre con Matteo Salvini, ella no necesita de imágenes de santos ni de rosarios para lograr sus objetivos ni para generar atención.

Telonera de la candidata

Creció en Roma, en el barrio obrero de Garbatella. Lo que podría ser un obstáculo si se contempla cuál es su ideal político. Pese a ello, se sumó, estando en aún en el instituto, al Fronte Nazionale della Gioventù, una organización juvenil del partido postfascista Movimento Sociale Italiano (MSI). Desde ahí empezó a abrirse paso hacia las esferas más altas de la política. Pese a moverse siempre en un paisaje parlamentario marcado por la presencia de hombres.

El domingo, en el Parque de la Constitución de Marbella, Meloni ejercerá de telonera para Olona y Abascal. Será el acto de campaña de mayor relevancia que tendrá Vox en la provincia de Málaga. No será la primera vez que Abascal y Meloni se vean las caras. Ambos mandatarios se reunieron el pasado invierno en Madrid para profundizar en las alianzas internacionales que se está fraguando entre los partidos más conservadores del mapa europea. Meloni intervino en un acto en el marco de la llamada 'Agenda España' de Vox. «Patriotas», gritaba desde el atril. «Aquí me siento como en casa porque respiro el aire y la cultura del orgullo nacional. Un aire con raíces y futuro, un aire de historia e identidad».

A partir de aquí, empezó a arremeter contra los habituales fantasmas: el globalismo, la agenda 2030, la dictadura LGTBI, las leyes de género y los oligarcas de Silicon Valley. Todo, revestido en un tono marcial y de aliento cercano. También contra la Unión Europea, que los partidos de izquierdas habrían convertido en algo parecido a una Unión Soviética. Ninguna comparación de trazo grueso está fuera de lugar para Meloni.