La moda y los complementos es uno de los sectores comerciales más castigados por la crisis del coronavirus. / Juan Carlos Alonso

Las ventas del comercio textil se hunden pese a las rebajas

Ni los fuertes descuentos ni el 'stock' de mercancía logran contener la caída en ropa y complementos, que ronda el 30% en julio en el archipiélago

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Las previsiones se cumplieron y tras el aumento de las ventas que experimentó el comercio tras el confinamiento -la llamada demanda embalsada- el consumo ha vuelto a caer. El hundimiento de las ventas es especialmente preocupante en el sector de la ropa que no consigue remontar a pesar de las rebajas. Ni el elevado stock de mercancía ni los fuertes descuentos animan a un consumidor con pocas ganas de gastar en un entorno de elevada incertidumbre. Además, como apunta, el secretario general de la Asociación Canaria de Medianas y Grandes Empresas de la Distribución (Asodiscan), Alfredo Medina, a este factor se suma la escasa actividad social que hay actualmente. «Se está viajando poco y no hay eventos así que no se compra ropa», señala.

La caída de las ventas del textil superó el 30% en las islas en el mes de junio y en julio -primer mes sin ninguna restricción de apertura- se ha situado en torno al 25%. El descenso de las ventas en el archipiélago es superior al que se registra a nivel nacional y las razones son claras: de un lado, no están llegando turistas y de otro, son casi 400.000 los canarios que se encuentran afectados por el paro o los ERTE.

El pequeño comercio también nota ya la caída de las ventas. Según explica el presidente de la Asociación de Empresarios Zona Triana, Carlos Bethencourt, el primer fin de semana de agosto que suele ser «espectacular» en ventas se saldó con una caída del 15% respecto al año pasado. «Las cosas hasta ahora no iban del todo mal pero en agosto se ha parado por completo. No sabemos si el consumidor ha vuelto al ahorro o está destinando el dinero a otros gastos», indica Bethencourt.

Para los próximos meses la situación preocupa por el bajo nivel de clientes que hay en los comercios y la caída bajo mínimos de la confianza del consumidor.

Según indica Medina, frente a la situación que caída del sector textil las ventas de la mercancía vinculada al hogar y al consumo duradero están creciendo y se comportan mejor que el año pasado. Crecen en torno a un 15% pero no es suficiente para sostener en positivo las ventas generales del comercio.

La vuelta al cole está siendo «floja» ante la incertidumbre de los padres sobre el inicio del nuevo curso. / Cober

La vuelta al cole no anima las ventas y cae por primera vez en muchos años

La caída de las ventas en el sector comercial no se limita a la ropa y los complementos. Una de las campañas más fuertes del año, la de la Vuelta al Cole también se está viendo afectada por el menor consumo: uniformes, libros, zapatos, material escolar... Según explica el secretario general de Asodiscan, Alfredo Medina, otros años por estas fechas muchos padres ya habían adquirido el material pero en esta ocasión «está muy flojo». La incertidumbre sobre cómo será la vuelta al cole y las dudas sobre un posible retraso en el inicio si la ola de rebrotes aumenta, está retrasando las compras por parte de los padres que prefieren esperar a mayor concreción. Así todo, el sector no prevé un aumento de ventas este año

También se mantiene en niveles positivos el sector de la alimentación, que crece debido a que ahora es mayor el consumo en casa que antes de la pandemia. Las salidas a comer o a cenar se han reducido de forma sustancial y el gasto en el hogar aumenta. «Es el segmento que se comporta con mayor normalidad», indica Medina.

Como contrapartida, las pérdidas aumentan para los restaurantes. Según explica Bethencourt respecto a los establecimientos en Triana, es la terraza lo único que está tirando ya que en sala apenas hay clientes. También ha crecido de forma sustancial el envío de comida a domicilio, que se ha convertido en un pata importante de aquellos negocios que han dado el paso.

Empresas y empleo

En Canarias son muchos los comercios que permanecen cerrados a pesar de que ya no existe ninguna restricción para abrir. La mayoría de ellos, que están sostenidos por los ERTE, se sitúan en las zonas turísticas y es previsible que algunos de ellos no vuelvan a abrir sus puertas.

En las ciudades y pueblos, donde residen los locales, esa destrucción del comercio ya ha comenzado. Según los datos recabados por la Cámara de Comercio de Tenerife, en el segundo trimestre y en tasa interanual desaparecieron en las islas 1.231 empresas del sector comercial. «Los datos reflejan el declive en el que ha entrado el comercio en las islas tras la irrupción de la epidemia», indica el presidente de la Cámara, Santiago Sesé, que apunta que los negocios inscritos en la Seguridad Social han caído un 8,3% mientras que la ocupación ha retrocedido un 5% entre mayo y junio, con un saldo de 9.890 afiliados menos y 9.674 parados más.

«El comercio es uno de los grandes damnificados de esta situación», apunta Sesé.