El turismo gastronómico, una vía de negocio en auge

A la variada oferta de comida tradicional canaria se suma los chefs con estrella y el lujo

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La cocina canaria se caracteriza por el mestizaje, la fusión de elementos y un pronunciado contraste de sabores, fruto de unos productos e ingredientes de gran calidad. Después de pasar un largo día en la playa, recorrer sus espacios naturales o dar un agradable paseo por sus atractivas localidades, no hay nada mejor que disfrutar de las delicias de la gastronomía de las islas. Para los canarios, la comida es parte de su identidad, de vital importancia en su cultura y en su día a día y, por eso, es fácil encontrar buenos sitios donde comer.

El origen volcánico de las islas, sus temperaturas suaves y la mimada elaboración artesanal hacen que muchos de los productos estrella de su gastronomía se encuentren bajo Denominación de Origen Protegida (D.O.P). Entre ellos, destacan sus excelentes vinos volcánicos y quesos como el majorero, de Fuerteventura, el palmero o el de Flor de Guía, elaborado en Gran Canaria. Todos de excelente sabor y reconocidos mundialmente. Las magníficas condiciones climáticas del archipiélago canario son perfectas para el cultivo de frutas y hortalizas, protagonistas en la mayoría de los platos locales, y también protegidas por denominaciones de origen. Un claro ejemplo son las papas antiguas canarias, entre las que destaca la apreciada papa negra. Además, el suave clima canario permite cultivar muchas frutas exóticas, como la papaya, el mango, la piña, el aguacate y, por supuesto, el popular plátano de Canarias. El único tipo de plátano que ha conseguido el reconocimiento europeo como Indicación Geográfica Protegida (IGP). En Canarias hay una gran diversidad de locales en los que disfrutar de los mejores platos de la gastronomía local. Desde chiringuitos a pie de playa en los que degustar lo mejor del mar, a restaurantes con estrella Michelin donde descubrir nuevos y sofisticados sabores.

Y, por supuesto, no hay que olvidar esos rincones con un encanto especial donde se saborea la cocina típica más tradicional: los guachinches, pequeños restaurantes improvisados en patios y garajes, habituales sobre todo en Tenerife, donde se comen platos caseros acompañados de vino de la tierra en un ambiente acogedor y familiar. Un lugar en el que sentarse a la mesa y sentirse como un isleño más mientras se saborea un buen puchero canario, un cabrito asado, un plato de conejo en salmorejo o de garbanzas compuestas.

Todo ello sin olvidarnos de la riqueza enogastronómica existente en el territorio, tan diversa como admirada, con la malvasía volcánica como ejemplo.