ARCADIO SUÁREZ

OPINIÓN

El principio de lo que todavía vale

Maspalomas Costa Canaria fue una idea revolucionaria y abrió una vía de desarrollo que benefició al conjunto de la isla

FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

En facultades y escuelas de arquitectura de media Europa, incluida la de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, se estudia el concurso de ideas que llevó por nombre Maspalomas Costa Canaria. En las bibliotecas especializadas se puede encontrar más de una publicación en torno al mismo, tesis doctorales incluidas. Y el libro editado en 1961 con las bases del certamen es pieza de coleccionista. Quizás sea cuestión, ahora que tanto se ha polemizado sobre la historia de Canarias en las aulas del archipiélago, de hacer un hueco en ese temario para lo que supuso aquella iniciativa, que colocó el nombre de Gran Canaria y en especial el sur de la isla, en el contexto internacional. A partir de ahí cambió todo: el turismo, que había nacido en la capital, descubrió el encanto de unas playas que eran conocidas solo por excursionistas con paciencia, pues las comunicaciones era muy deficientes... y ese fue el punto de partida también para el desarrollo de infraestructuras y servicios, generando empleo, abriendo la mentalidad y asumiendo que el turismo podía colocar de verdad a Gran Canaria en el siglo XX. Pero en el siglo XX europeo.

Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, noveno conde de la Vega de la Grande de Guadalupe, siempre recordaba con orgullo aquella iniciativa. También tenía presente que no faltaron los que sostuvieron entonces que era una propuesta descabellada y que aquel erial que era el sur no tenía otro futuro que seguir como bajo un sol abrasador y dar algo por la vía de las explotaciones agrarias. Quizás por eso fue determinante que pilotase el proyecto una mente ilustrada como la de Alejandro del Castillo.

Es verdad que después llegaron errores urbanísticos, que el crecimiento fue desaforado y que hay cosas que corregir. Se supone que para eso estaban las administraciones, pero es evidente que el concepto de impacto ambiental era desconocido en aquella España franquista que trataba de abrirse al capital exterior para subsistir. E incluso ya en democracia hubo decisiones políticas manifiestamente mejorables.

Pero el balance sigue siendo positivo. Maspalomas Costa Canaria fue una idea revolucionaria y abrió una vía de desarrollo que benefició al conjunto de la isla. El modelo turístico será mejorable, y ciertamente lo es, pero los errores no esconden los aciertos que hacen que millones de personas de toda Europa tengan a Gran Canaria como un destino de calidad. De sol y playa pero también con otros atractivos.