La vicepresidenta Yolanda Díaz y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, hace unos meses. / EP

Tensión entre Díaz y los empresarios, que la tachan de «arrogante»

La patronal critica a la vicepresidenta por alentar las manifestaciones sindicales que exigen la subida de los salarios, mientras el Gobierno intenta calmar los ánimos

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

La vicepresidenta Yolanda Díaz marcó el jueves el paso al posicionarse «explícitamente a favor de las movilizaciones sindicales frente a la patronal» anunciadas para exigir la subida de los salarios por el alza de los precios. Pidió a los empresarios que se «comprometan con su país» y no bloqueen la negociación de los convenios, algo por lo que fue tachada de «arrogante» por el vicepresidente de la CEOE, Salvador Navarro, este viernes.

El ambiente se ha caldeado justo al inicio del curso político entre la ministra de Trabajo y los empresarios. Navarro, aseguró en una entrevista en la cadena Ser, no entender la postura de Díaz de ponerse «la primera en la manifestación sindical» y abogó por los acuerdos «con consenso, no con el rodillo». Así, afirmó que la vicepresidenta demuestra «poca empatía hacia las empresas» y consideró que este tipo de mensajes son «demagogia» ya que España es «un país de autónomos y pequeñas y medianas empresas» que han hecho esfuerzos en los últimos meses y que ahora es el momento de apoyarles antes los meses complicados que vienen que calificó de «casi economía de guerra».

Con ello el también presidente de la patronal valenciana hizo referencia al decreto de ahorro energético convalidado este jueves en el Congreso, criticando que no ha sido consensuado con los empresarios. «Negociar es querer ambas partes, no la arrogancia de una vicepresidenta que pretende ponerse la primera (de la manifestación), pero yo creo que son los mensajes que quiere lanzar a su público», apuntó Navarro, que aseguró que los empresarios necesitan «paz social» los próximos meses y defendió la voluntad de diálogo de la patronal, aunque negociar implique ceder en ocasiones.

Los sindicatos agradecen el gesto

Las posiciones son claras y el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, mostró su agradecimiento público a la vicepresidenta por su «especial sensibilidad» al apoyar las movilizaciones que preparan junto a CC OO de cara al otoño. A su juicio, la culpa de que tengan que recurrir a las protestas es la negativa de la CEOE a negociar la subida de los salarios en los convenios colectivos, que ellos indican en un 3,5%.

Álvarez afirmó que para desatacar la situación se necesita un pacto que aumente los salarios, lo que «ayudaría a impulsar el consumo interno y la economía». «Las empresas están repercutiendo la inflación a la subida de precios», criticó Álvarez, que puso como ejemplo el 30% de subida que presentan la hostelería. «Las empresas están teniendo beneficios, solo hace falta ver a eléctricas o petroleras», indicó.

En medio de este clima de tensión, el Gobierno trata de atajar la polémica. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, intentó calmar las aguas tras las declaraciones de Díaz asegurando que el Ejecutivo seguirá caminando en la senda del diálogo social. Destacó que este diálogo tendrá que ser, como hasta ahora, con sindicatos, patronal y grupos parlamentarios. Desde el PP señalaron que el discurso del Gobierno solo es uno «venga de quien venga» y reiteró que Pedro Sánchez está «atado de pies y manos» por sus socios de coalición.