La sanidad es uno de los sectores que más ha rebotado con la pandemia. / ARCHIVO

La recuperación del empleo se refugia en la Administración Pública y los autónomos

El sector público crece cuatro veces más que el privado y crea uno de cada tres nuevos puestos de trabajo tras la pandemia

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Contra todo pronóstico, el mercado laboral español está mostrando una resiliencia inimaginable en estos tiempos de guerra e incertidumbre económica. La crisis del coronavirus ha quedado ya convertida en una vieja pesadilla y ni la escalada de la inflación ni la invasion rusa de Ucrania ni el problema de suministros están pasando factura por el momento al empleo, que rebota más de un 5%, ajeno a cualquier tipo de acontecimiento externo y, sorprendentemente, muy por encima del avance de la actividad económica. Algo inusual.

La remontada está siendo histórica. En poco más de dos años España ha sido capaz ya no solo de recuperar el nivel de afiliación previo a la pandemia, sino incluso de crear casi los mismos puestos de trabajo que se tendrían que haber generado si no hubiera estallado la covid-19. Y eso que de golpe y porrazo, en apenas tres meses, se destruyeron cerca de 800.000 empleos. No había precedente alguno.

Pero en estos dos últimos años la Seguridad Social ha logrado recobrar esos 800.000 afiliados perdidos e incluso sumar otros tantos, aunque el número de horas trabajadas aún es inferior. Concretamente, desde febrero de 2020 se han ganado 768.852 nuevos cotizantes y España por fin puede decir que ha superado la barrera histórica de los 20 millones de ocupados. Un listón que, previsiblemente, se sobrepasará este verano con 20,5 millones.

¿Cómo ha sido posible este vertiginoso ascenso? Varias pueden ser las claves. La primera es que se ha tratado de una crisis muy distinta a las demás, dado que, tal y como apunta Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea, «sabíamos que iba a acabar pronto y no tenía por qué dañar en principio el futuro de muchas empresas que pudieron aguantar». Y por eso se tomaron medidas muy diferentes a otras, como los ERTE, que «han ofrecido un resultado francamente importante y han supuesto el mantenimiento de millones de puestos de trabajo de miles de empresas», resalta Mari Cruz Vicente, secretaria de Acción Sindical de CC OO.

También ha influido el hecho de que esta recesión se produjo en un buen momento para la economía, que estaba en plena reactivación. Las empresas se encontraban mejor preparadas que en otras ocasiones –ya que atesoraban beneficios y la deuda amortizada– y han podido aguantar.

Sin embargo, la gran protagonista de esta recuperación tiene nombre público: la Administración. Hasta el punto de que ha sido la generadora de uno de cada tres puestos creados desde febrero de 2020: más de 260.000, lo que han llevado a sus empleos a un nivel histórico, por encima de los 2,82 millones de afiliados.

La pandemia obligó a las Administraciones Públicas a reforzarse en muchos ámbitos, pero principalmente en sanidad y servicios sociales y educación, que son dos de los sectores que han registrado un fuerte crecimiento en estos últimos dos años, superior al 10%, con lo que duplica el ritmo general. Para Javier Blasco, director de Adecco Group Institute, «no es una buena noticia» que el principal motor del empleo sea el Estado, ya que lo que «la economía necesita es crear tejido productivo y riqueza», algo que –recalca– no se puede hacer con empleo público.

Es cierto que, aunque le costó, el sector privado ya ha recuperado y superado en este primer trimestre del año el nivel de empleo previo a la pandemia. Pero hay un dato que se extrae de la Encuesta de Población Activa (EPA) que resulta muy revelador: el trabajo público ha crecido cuatro veces más que el privado tras la crisis. Eso sí, lo ha hecho con puestos temporales. Así, mientras la reforma laboral ha llevado la tasa de temporalidad a acercarse a mínimos de los últimos 15 años al reducirse al 22,1%, paradójicamente la del sector público toca máximos y se dispara hasta el 32,5%, más de diez puntos por encima.

Récord de emprendedores

Otro de los protagonistas de esta rápida recuperación del mercado laboral es el autoempleo. Si el Estado ha creado un 33% de los cerca de 770.000 nuevos puestos, otro 10% se atribuye a los autónomos, un colectivo que ha crecido en más de 75.000 en los últimos dos años –pese a que sufre cierta ralentización– y que por primera vez en la historia supera los 3,33 millones de afiliados. Sin embargo, la gran mayoría no lo hace por elección propia, sino que se ven abocados a reinventarse ante la falta de trabajo, según un reciente estudio de OBS Business School.

Porque, a día de hoy, España sigue teniendo aún más de tres millones de parados registrados. En esta crisis y gracias a los ERTE, el desempleo no se disparó como en la anterior recesión, pero sí se superaron los cuatro millones de parados en febrero de 2021, por lo que desde entonces se ha reducido en un millón.

Donde puede decirse que hay pleno empleo, e incluso la mayor parte de vacantes que presenta el mercado laboral español, es en el sector de las telecomunicaciones, que ha crecido más de un 18% durante la pandemia y se ha convertido en el sector con mayor tirón. La industria, por inquietante contraste, no termina de erigirse en el motor de la economía española y a duras penas ha logrado recuperar el nivel previo a la covid. España sigue siendo hoy rehén del turismo, que es el que aporta la mayor parte del PIB. «No lo estamos haciendo bien, no estamos haciendo los deberes para salir reforzados de la crisis», sostiene Blasco, que advierte de que hacen falta «reformas de calado, no de estética» para «romper con muchos tópicos» y lograr que España sea un país competitivo.