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El piloto de aviación y psicólogo Jaime Godoy. Juan Carlos Alonso

Entrevista al psicólogo Jaime Godoy

De pilotar vuelos transoceánicos a preparador de entrevistas de trabajo: «Es la prueba más retadora»

El experto desvela dos claves para tener éxito en esta fase: «hablar con el corazón y no fingir» y pone el foco en el factor emocional, pues «entrar en una compañía no es solamente tener un brillante currículum»

Dánae Pérez

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 13 de abril 2024, 12:29

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Se maneja como pez en el agua en dos mundos que, 'a priori', poco tienen que ver el uno con el otro: la aviación y la psicología. Y, ahora, además de pilotar aviones Boing 787 en Air Europa realizando vuelos transoceánicos, ejerce como preparador de entrevistas de trabajo. «Si no es la prueba más difícil, es la más retadora cuando nos enfrentamos a una oposición o a un proceso de selección en una empresa», matiza Jaime Godoy.

El experto, natural de Puerto del Rosario, Fuerteventura, y con 27 años de carrera en el sector de la aviación, se adentró en la senda de la psicología cuando lo nombraron jefe del departamento de CRM (Customer Relationship Management), que se encarga «de formar a las tripulaciones en la gestión de recursos humanos, gestión del estrés o fatigas», tal y como describe.

Parte de este trabajo consistía en entrevistar, asesorar o ayudar a las tripulaciones que habían sufrido algún tipo de trauma o accidente aéreo, lo que le impulsó a descifrar una incógnita: «Cómo era ese vínculo o conexión entre el factor humano y la seguridad de vuelo». Fue así como inició sus estudios en esta disciplina.

Tras sacarse el título, se especializó en trastornos del comportamiento y, posteriormente, con el estudio de un máster, en traumas, fobias, duelos y miedos.

Una incógnita le condujo de la aviación a la psicología: «Cómo era el vínculo entre el factor humano y la seguridad de vuelo»

A raíz de esto, diferentes profesionales del sector de la aviación solicitaron su ayuda y orientación para enfrentar una entrevista personal de trabajo. «Comenzó mi curiosidad en cómo ayudar a pilotos, controladores aéreos o azafatas a entrar en este mundo, y luego se fue extendiendo a otros sectores, tanto para bufete de abogados, empresas, sanitarios o funcionarios», inquietud con la que nació su nueva faceta profesional.

La estabilidad emocional como baza

Psicología y empleabilidad están más conectados de lo que parece. Godoy emplea dos términos para definir el mercado laboral actual: «bastante exigente», pero no por ello está exento de oportunidades. Una de ellas tiene que ver más con el alma y personalidad del aspirante a un puesto de trabajo que con sus habilidades técnicas. «Existe una demanda por parte de las empresas de contratar personal cualificado y eso requiere tener una formación no solamente académica, sino una formación y estabilidad emocional», contextualiza.

Esta tendencia bebe de fuentes americanas, donde «llevan esto estudiado hace muchos años». «Entrar en una compañía no es solamente tener un brillante currículum o una formación académica excelente. Eso está muy bien, es maravilloso, pero la evidencia dice que muchos cargos que han estado al frente de departamentos han fracasado por falta de inteligencia emocional», incide el psicólogo.

Las empresas muestran cada vez más interés en personas «con altas capacidades de estabilidad emocional, flexibilidad, de gestión de su estrés personal, de saber trabajar en equipo, controlarse, conocerse, detectar con la empatía cómo responde su equipo, soportar los momentos de depresión, enfrentarse a retos o entrar y salir de su zona de confort», puntualiza.

Jaime Godoy en un momento de la entrevista.
Jaime Godoy en un momento de la entrevista. Juan Carlos Alonso

Atributos que, pese a que no se ven, «son indispensables para cualquier profesional del siglo XXI y en cualquier sector», y que pueden transmitirse en la entrevista de trabajo. Lo más llamativo es que estas habilidades, aunque no se posean de nacimiento, se pueden entrenar, permitiendo al candidato o candidata «convertirse en un profesional con el que el 'staff' de la empresa pueda contar para conseguir los objetivos que se pretenden».

Claves para superar una entrevista de trabajo

Godoy cree firmemente en que la entrevista personal de trabajo puede convertirse «en la entrevista de tu vida», pero el «desconocimiento» lleva a gran parte de la población a no brindarle la importancia que merece. Llevarla preparada, defiende, supone «una gran oportunidad para multiplicar de forma exponencial» las opciones para ser contratado o contratada.

Ofrece dos claves básicas para enfrentarla: «hablar con el corazón y ser uno mismo, no fingir». Punto en el que entra en juego lo que en psicología se conoce como reformulación positiva, que consiste en «ser capaz de convertir un aspecto negativo en algo positivo».

Por ejemplo, si una empresa requiere un perfil con experiencia y el aspirante o la aspirante es joven y carece de esta tiene dos opciones: confirmar que no cumple con ese requisito y callarse, dejando «una impronta negativa en el entrevistador», o «darle la vuelta» a la situación haciendo uso de la reformulación positiva.

Lo primero sería admitir esa falta de experiencia, «ahí está la parte en la que uno se muestra como es». Esa respuesta podría ser: «Sí, efectivamente, soy una persona joven, pero mi juventud me permite ser una persona que viene a esta empresa con mucha ilusión, sin hábitos y con una capacidad de aprendizaje que quizás difiera de otras personas de más edad».

La reformulación positiva es clave para preparar una entrevista de trabajo y consiste en convertir un aspecto negativo en algo positivo

El piloto aconseja así evitar «la verborrea con la que se suele responder a preguntas típicas». «De lo que se trata es de hablar con el corazón, de ser tú. Es la forma más fácil para controlar los nervios y cuando tú te manifiestas como eres, incluso con tu incertidumbre usando la reformulación positiva, eres capaz de dejar una impronta diferente que te distingue de los demás», ahonda.

Esto no quiere decir que el éxito esté garantizado, pues puede que el aspirante no posea el perfil que busca la compañía. «Si en todo momento ha sido él o ella, a lo mejor ha sido una suerte no entrar en esa empresa, ¿por qué?, porque sería una persona infeliz», reflexiona.

Método de trabajo

Jaime Godoy prepara para entrevistas de trabajo tanto de manera presencial como telemática. El primer paso del proceso, antes de entrar de lleno en la formación, consiste en conocer la personalidad del candidato o la candidata a través de un informe a cumplimentar.

Trabaja, seguidamente, «todo el ritual de la comunicación no verbal», desde cómo sentarse hasta cómo gesticular con las manos, modular la voz o vestirse.

Luego llega el turno de la batería de preguntas. Con ellas, el psicólogo orienta «acerca de qué decir, cómo decirlo, qué palabras evitar, de forma que la persona, cuando sale del proceso de preparación, tiene una idea muy clara de cómo afrontar una entrevista personal», lo que también incentiva la confianza del entrevistado o entrevistada.

La preparación suele extenderse durante «tres horas intensas», con sus «correspondientes descansos para que el cerebro pueda asimilar la información». Si bien, en ocasiones se emplea más tiempo si el candidato o la candidata así lo requieren, pues cada formación es personalizada.

Su clientela suele ser joven y se enmarca en una horquilla que va desde los 28 hasta los 40 años. En cuanto al perfil profesional que más demanda sus servicios, el abanico es amplio: desde pilotos y auxiliares de vuelo hasta abogados o aspirantes a funcionarios. Pues se tengan los estudios que se tengan, «todo el mundo va nervioso a la entrevista de trabajo porque se la juega».

Considera que esta preparación puede resultar especialmente interesante a los jóvenes que culminan sus estudios universitarios y están listos para adentrarse en la 'jungla' laboral. «Formarse a nivel de entrevista personal es un gran valor que, obviamente, no garantiza al 100% que vayas a entrar, pero si vas con una entrevista personal exquisitamente preparada, tus oportunidades se multiplican exponencialmente para ser el candidato que la empresa necesita», apostilla.

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